16 de noviembre de 2010

Iglesia reitera preocupación por pobreza, narcotráfico y democracia formal


La 90 Asamblea de Obispos concluyó en que la Iglesia no persigue intereses ideológicos o pragmáticos, sino que ilumina las realidades políticas, económicas, sociales, con los criterios que el Evangelio

(ANF).- La Nonagésima Asamblea de Obispos de Bolivia reiteró mediante el mensaje emitido este martes al pueblo de Dios, que Iglesia está preocupada por la extrema pobreza, narcotráfico, alza de precios de la canasta familiar, democracia a menudo formal, poco participativa y consensuada, la grave contaminación y deterioro ambiental.


Estos aspectos ya fueron destacados la anterior semana y fueron duramente criticados por autoridades de Gobierno y legisladores oficialistas que no escatimaron en calificativos negativos para las autoridades eclesiales.


Esto no significa, manifestaron este martes, que la Iglesia persiga intereses ideológicos o pragmáticos, sino que ilumina las realidades políticas, económicas, sociales, con los criterios que el Evangelio y la Tradición de la Iglesia enseñan acerca del hombre y su vocación terrena y trascendente, para orientar en consecuencia su conducta.


“La fe se vive en la sociedad y la sociedad necesita de los hombres de fe para su desarrollo integral”, sostienen los obispos al mencionar que esto implica para el creyente:


Superar la pasividad para vivir plenamente el sentido del bautismo que lo lleva a ser discípulo de Cristo, asumiendo su enseñanza en las relaciones con Dios, con los hermanos y con la tierra. Llamado a comprometerse decididamente a favor del bien común y de la causa de los pobres y dar testimonio de un correcto uso de los bienes de la tierra a favor de todos.


Confrontar su vida continuamente con la del Maestro, pues la vida nueva de Jesucristo toca al ser humano entero y desarrolla en plenitud la existencia humana en la dimensión personal, familiar, social y cultural.


Fomentar, como padres, la responsabilidad primaria en el acompañamiento del crecimiento y la educación integral de los hijos en la familia, procurando que lleguen a la madurez humana y afectiva y desarrollen sus potencialidades en todo sentido, conocer las nuevas leyes y hacer un discernimiento evangélico sobre las mismas y velar así por mantener este principio.


Promover una nueva generación de católicos comprometidos en política, laicos que quieran testimoniar la fe en la edificación del bien común. Los cristianos en política no son los que aceptan todo acríticamente, ni sienten complejo de inferioridad, están ahí para colaborar en la construcción de una patria para todos.


Promocionar un desarrollo integral que favorezca la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y no tanto intereses puramente políticos o ideológicos en la sociedad.


También refieren que la Iglesia es comunión, capaz de vivir con intensidad y entusiasmo el encuentro personal con Cristo, que convertirá a cada creyente en discípulo misionero.


Señalan que la misión permanente, “nos convoca a entrar en la dinámica del Espíritu Santo: ser Iglesia comunión, capaz de vivir con intensidad y entusiasmo el encuentro personal con Cristo, que convertirá a cada creyente en discípulo misionero. Este discípulo debe asumir su responsabilidad de llevar adelante la vida de su comunidad cristiana, comprometida con el anuncio del Reino de Dios”, alimentando su vida con la Palabra del Señor para estar a su servicio”.


“Como discípulos misioneros estamos llamados a sentir, pensar, amar y vivir como Jesús. Como testimonió el apóstol San Pablo: ‘no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí’ (Gal 2, 20). Es Jesús la fuente de inspiración, el camino a seguir y la meta a conseguir”, refiere la nota.


Por tal razón, tiene una connotación esencialmente de bien social y es crítica con las estructuras que la rodean, no para buscar confrontación, sino para proclamar el valor sagrado de la vida y la dignidad de toda persona, pues “la gloria de Dios es que el hombre viva” (San Ireneo).


Asimismo, invitan para que en este tiempo de Adviento, “que nos prepara a la Navidad, en la que el Señor nace en el establo de Belén, renovemos nuestra esperanza en días mejores y contribuya a crear un ambiente de reconciliación, paz y fraternidad entre todos los bolivianos”.