27 de marzo de 2013

El boomerang del caso Rozsa


El “caso estrella”, que el gobierno de Evo Morales impulsó con toda la parafernalia mediática en procura de estigmatizar a la oposición autonomista del Oriente boliviano como “terrorista y separatista”, se cae como un castillo de naipes.
Aunque desde hace tiempo atrás se registraba un derrumbe lento, a raíz de las irregularidades cometidas en el juicio y por el progresivo descubrimiento de los montajes realizados, el detonante final ha sido la fuga del país de los fiscales encargados de los procesos “terrorismo I” y “terrorismo II”, Marcelo Soza y Harry Suaznábar, respectivamente.
Ahora, todo el caso parece estar volviéndose contra sus creadores, a la manera de un boomerang fatal, al punto que el gobierno se encuentra bajo la atenta mirada de la comunidad internacional, que ya cuenta con amplia información, incluyendo los indicios técnicos de que el sangriento operativo del Hotel Las Américas -ordenado personalmente por el presidente Morales- no habría sido otra cosa que una ejecución extrajudicial.
No debe sorprender, por lo tanto, que el régimen tantee la posibilidad de desconectarse de las instancias externas que velan por los derechos humanos, como ya se ha anunciado respecto a la CIDH.
El boomerang del caso Rozsa ya derribó a dos operadores del Ministerio Público. ¿Llegará hasta Palacio?
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