1 de julio de 2013

La contribución de Salvador Romero Pittari a la historia de las ideas en Bolivia


Por: Freddy Zárate*
Una mañana espontáneamente se me ocurrió llamar por teléfono al sociólogo Salvador Romero Pittari (1938-2012) para solicitar una entrevista. Me contestó Romero y me respondió –para sorpresa mía–: pase ahora, estoy libre está mañana. Esa visita improvisada sería para mí la última vez que lo escucharía y lo vería (días después el cuerpo de Romero se desplomaba en brazos de su hijo). Me recibió amablemente en su biblioteca. A la vista resaltaba una colección de relojes de todos los tamaños y marcas. Lo que recuerdo en esas horas con Romero es su frágil salud a raíz de una intervención quirúrgica que tuvo en el Perú, su voz algo ronca, pero a pesar de eso fue muy amable y ameno. Romero me hizo un pequeño recorrido a través de su íntimo hogar (sus libros). Me comentó que tenía como parte de su biblioteca privada gran parte de los libros del ex presidente y sociólogo Bautista Saavedra (1870-1939) que los había adquirido poco a poco. Otro sector estaba compuesto por los textos de la colección privada de Eduardo Lima de mediados del siglo XX. La otra parte de las obras de Romero estaba constituida por esos “raros” y “curiosos” ejemplares olvidados por nuestra historiografía boliviana que Salvador los fue adquiriendo en el transcurso de su vida. La biblioteca de Romero fue como un recorrido a la historia de las ideas en Bolivia a través de sus libros. Cada ensayo, cada revista, cada autor y cada recorte de periódico tenían una historia aparte para ser contadas.

Los aportes de Salvador Romero a la historia de las ideas en Bolivia son muy significativos. Tenemos contados autores que se dedicaron a rescatar a esos ensayistas olvidados por la sociedad actual y la indiferencia por parte del sector universitario. Se puede mencionar los esfuerzos del filósofo Guillermo Francovich (1901-1990) con sus dos estudios sistemáticos La filosofía en Bolivia (1945) y El pensamiento boliviano en el siglo XX (1956). De manera similar la publicación de Valentín Abecia Baldivieso (1925-2010) con su Historiografía boliviana (1965). El historiador Ramiro Condarco Morales (1927-2009) obtuvo varios documentos, artículos y notas de Gabriel René Moreno, y redacto su gran obra: Grandeza y soledad de Moreno: Esbozo bio-bibliográfico (1971). El prolífico aporte de Mariano Baptista Gumucio que recupera, reedita documentos, cartas y artículos de prensa de Carlos Medinaceli(Atrevámonos a ser bolivianos), Franz Tamayo (Yo fui el orgullo…), Alcides Arguedas (Juicios sobre el autor de Pueblo enfermo) y Carlos Montenegro (Montenegro el desconocido). El filósofo H. C. F. Mansilla escribió su ensayo El carácter conservador de la nación boliviana (2003), que es en el fondo una historia de las ideas. Mansilla cree equivocadamente que ha escrito una caricatura irónica de la sociedad boliviana o una tomadura de pelo a nuestras costumbres, valores e ilusiones, pero el resultado es un trabajo erudito y fríamente académico, que sorprende literalmente por la cantidad de documentos, citas y libros que el autor trata de reavivar de las tinieblas de la mala memoria colectiva. En una palabra, en lugar de una sátira divertida, a Mansilla le salió un análisis crítico de la mentalidad colectiva boliviana que provoca el incómodo acto de mirarnos en el espejo. En este ensayo el autor evoca a su tío, el periodista Carlos Romero que publicó Las taras de nuestra democracia(1919), rememora del olvido al escritor Daniel Pérez Velasco que escribió La mentalidad chola en Bolivia (1928), rescata parcialmente al estropeado Alcides Arguedas, alude a Manuel Rigoberto Paredes, estudia el periódico LA CALLE del cual nadie quiere acordarse ahora y anota las contribuciones de algunos investigadores extranjeros que se preocuparon por Bolivia como Marta Irurozqui, Herbert S. Klein, Jean-Pierre Lavaud, James Malloy y Mitchell A. Seligson, aportes que aquí nadie lee por su naturaleza incómoda. También habría que señalar al historiador Juan Albarracín Millán con su Sociología boliviana contemporánea (1978); o las recientes publicaciones del periodista Fernando Molina en torno a Guillermo FrancovichRené Zavaleta y Vicente Pazos Kanki (2011).

Dentro de este pequeño listado se suman los aportes del sociólogo Salvador Romero Pittari con su triada La recepción académica de la sociología en Bolivia (1997), donde el estudio esta centrado en la historia de las ideas sociales y científicas en el país de principios del siglo XX. De manera especial explora la sociología difundida por los primeros profesores de la materia. Destaca los aportes de Daniel Sánchez Bustamante, Roberto Zapata y Teddy Hartmann. El segundo estudio se titula Las claudinas. Libros y sensibilidades a principios de siglo en Bolivia (1998), este libro trata de la llegada de las ideas de la modernidad a través de la novela boliviana del primer cuarto de siglo, marcado por la Revolución Federal (1899), la caída del régimen conservador, el advenimiento del liberalismo y el apogeo de la corriente positivista. Para este análisis Romero estudió las novelas de Jaime Mendoza, Alcides Arguedas, Armando Chirveches, Demetrio Canelas, Enrique Finot, Adolfo Costa du Rels y Carlos Medinaceli. Las claudinas tratan de exponer el trasfondo sociocultural acompañado por sus percepciones, sensibilidades y pasiones de esa sociedad de principios del siglo XX. Finalmente tenemosEl nacimiento del intelectual en Bolivia (2009) es, según Salvador, su trabajo más ambicioso en el campo de las ideas. Esta investigación se extiende desde la Guerra del Pacifico (1879) hasta la Guerra del Chaco (1932-1935). En el recorrido del texto Romero revela el parentesco de ideas e inquietudes que unió a un grupo de personas, nacidas en los años del conflicto con Chile que asumieron una función nueva entre los intelectuales. El nacimiento del intelectual es un recorrido sobre el contexto político y cultural de las ideas de Bautista Saavedra, Alcides Arguedas, Franz Tamayo, Enrique Finot y Armando Chirveches. Como anexo el trabajo incluye extractos del diario inédito de Arguedas, al que Romero tuvo acceso.

En el campo académico Salvador Romero obtuvo su licenciatura en derecho (1961), conferida por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA); alcanzo su licenciatura en ciencias sociales por la Universidad Católica de Lovaina (1964). Posteriormente realizó estudios en filosofía en la UMSA (1969). Luego estudió sociología en la Universidad de Ginebra (1969-1970) y realizó su Doctorado en Sociología en la Escuela Práctica de Altos Estudios en París (1973). También Romero se paseó por las altas cumbres del poder. Fue Secretario privado del Vicepresidente Luis Adolfo Siles (1966-1969), y ejerció como Ministro secretario de la Presidencia en el breve mandato de la Presidenta interina Lydia Gueiler Tejada (1979-1980). Romero pertenecía a un grupo de jóvenes intelectuales que propugnaban una regeneración nacional, que apoyaba al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). A este grupo se los conocía como “los galácticos” y estaba compuesto por Gustavo Fernández Saavedra, Salvador Romero Pittari y otros. A raíz de esto fue embajador ante la UNESCO, cargo que le fue encomendado en la presidencia de Jaime Paz Zamora (1989-1993).
Romero dedicó gran parte de su vida a la universidad. Fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UMSA y fundador y Vicerrector de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (UCB). Fue profesor emérito de la UMSA y la UCB. A través de sus enseñanzas pasaron muchas generaciones de alumnos. Algunos lo etiquetaban por ser “muy teórico”, otros lo respetaban por sus conocimientos y su vinculación con la grande nation (Francia). Romero recomendaba las lecturas de su maestro Alain Touraine (director de su tesis doctoral). Romero fue columnista durante décadas en periódicos bolivianos. Su columna titulada A destajo, era el lugar preferido donde esbozaba sus opiniones siempre vinculadas de alguna manera a la sociología.

El sociólogo Salvador Romero Pittari pertenece a esta generación de intelectuales de renombre que nos dio Bolivia en estas últimas décadas. Este grupo generacional conformado por los historiadores Ramiro Condarco Morales, René D. Arze, Mariano Baptista Gumucio, Juan Albarracín Millán y Josep M. Barnadas, el polígrafo H. C. F. Mansilla, los economistas Antonio Mitre, Juan Antonio Morales y Carlos F. Toranzo, el politólogo Jorge Lazarte, el filósofo René Antonio Mayorga, los arquitectos Mesa-Gisbert y el jurista Edgar Oblitas Fernández. Esta generación de intelectuales nos deja como herencia muchas pistas de investigación y nos promueve a continuar esa labor inacabable. Por consiguiente, estos autores entran –ni duda cabe– a nuestra historia contemporánea de las ideas en Bolivia.
  
*Abogado