10 de septiembre de 2013

Ensayo etnográfico describe procesos de discriminación a partir de una discoteca

Periódico Digital PIEB • Un ensayo etnográfico realizado en una discoteca considerada de la clase alta de la ciudad de Sucre, devela la distinción y estatus entre los jóvenes que asisten a este espacio de diversión nocturna. El politólogo Pablo Barriga ofrece una descripción de cómo operan esos procesos de discriminación.
La clase alta de la ciudad de Sucre, entendida como abstracción analítica según el investigador, está necesariamente formada por quienes tienen un acceso privilegiado a los aparatos estatales y paraestatales, al Poder Judicial, la universidad, la fábrica estatal de cemento, la banca comercial, los servicios de construcción, servicios médicos, las organizaciones no gubernamentales y el turismo entre otras.
En su ensayo etnográfico “Distinción y estatus en una discoteca de la clase alta de Sucre”, Barriga estuvo en polémica con ciertas narrativas del racismo y discriminación que--según su percepción-- no profundizaron en lo concreto; es decir, en cómo operan los procesos de discriminación.
“Lo que quise hacer es una descripción detallada de cómo se distinguen los jóvenes de la clase alta entre sí, de cómo se discriminan entre sí, y cómo se clasifican”, señala en entrevista con el Periódico Digital PIEB.
La fracción de la clase alta a la que se refiere el autor, comprende un conjunto de familias, insertada de manera privilegiada a las actividades económicas más rentables, como en los rubros de la exportación, turismo, banca y construcción; y/o gozan de posiciones burocráticas como el aparato estatal, organizaciones no gubernamentales, o pertenecen a grupos de profesionales independientes bien remunerados.
“Esta fracción tiende a estar unida por vínculos – de distinto grado - de camaradería, afinidad y/o parentesco, y tiende a habitar las zonas más pudientes de la ciudad. La fracción de clase a la que me refiero, entonces, está formada por una pequeña burguesía y una burguesía mínima, muy próximas entre sí y vinculadas por lazos de parentesco y estilos de vida similares”, explica.
El estudio consistió en conversaciones semiestructuradas del autor con un grupo afín de jóvenes profesionales de la denominada clase alta, además de realizar descripciones etnográficas que alimentaron el trabajo en el espacio de estudio que fue una conocida discoteca de Sucre a la que puso el autor el nombre ficticio de “Zoé” del Distrito 1, y a la que visitó cada fin de semana entre enero y junio de 2012.
Entre las conversaciones que tuvo el investigador, destacan un par de ellas por el alto contenido descriptivo y discriminador como la sostenida con un abogado quien le dijo: “El A. del Tejar –de familia tradicional de Sucre- es de clase alta, porque es millonario. El Durán –de familia de inmigrantes potosinos- tiene plata, pero no es de clase alta, porque es minero, porque es cholo… aquí no es como en otras partes del mundo… aquí hay gente que tiene plata, la gente del mercado campesino, aymaras que se han venido de La Paz, que venden… pero viven al carajo”.
“Por mi parte, me interesaba una aproximación a los jóvenes de clase alta que colaborase en la producción de conocimiento sobre las clases altas y no implicara un achatamiento de la dimensión conflictiva y polémica de la existencia de un grupo humano”, afirma.
Tras las primeras exploraciones, el autor se propuso un trabajo que investigase los objetos de deseo entre los jóvenes de clase alta; es decir, un trabajo que, por un lado, se preguntara por lo que era socialmente deseable para ellos, y en contraposición, qué era aquello que es indeseable, y, por otro lado, que lograse recrear de alguna manera la dimensión carnal, intensa y muchas veces dolorosa asociada al deseo.
Durante su trabajo pudo explotar las actitudes de los guardias de la discoteca quienes por ejemplo, se reservan el derecho de admisión, y se convierten en jueces de estatus. “Si uno no se ha alejado demasiado de lo aceptable, es posible pasar sin ceremonias. Si quienes llegan no se ven ‘apropiadamente’, ya por su vestimenta, su falta de actitud, sus rasgos físicos o una combinación de todo esto, los guardias pueden dificultarles el ingreso pidiéndoles el carné de identidad, exigiendo una edad requerida, que puede oscilar, dependiendo de los guardias, entre los 18 y los 21 años”, señala.
Otra clasificación que encontró el investigador, ésta vez en relación a las mujeres, fue el hecho que categorizaran a las chicas que asisten al Zoé como mujeres de una mejor categoría con quienes se podría sostener una relación seria a diferencia de otra discoteca llamada de manera ficticia “Logos”, donde los jóvenes sólo irían a buscar una “joda”.
Un extracto de una entrevista va de la siguiente manera: “P: ¿Siempre que sales vas al Zoé?; F: Es que la verdad es que no hay otro boliche… desde que se ha abierto, desde que está de moda, voy; F: Pero, ¿y el Logos?; F: No sé, no me gusta mucho el ambiente.; P: ¿Por qué, quiénes van o qué?; F: No sé… más ranguchas (mujeres de mal prestigio) ¿es para tu trabajo, no? … en el Zoé ves gente… más de tu grupo… y te sientes más cómodo con gente tuya, con la que te has criado, nos hemos criado en un ambiente de colegio privado, un buen colegio, en fin”.
El politólogo sucrense señala que el único trabajo dedicado a los jóvenes de clase alta en Bolivia, antes de su trabajo, es el denominado “Jailones: en torno a la identidad cultural de la élite paceña” (López, Jemio, Chuquimia, 2003), que le pareció valioso e instructivo, pero que le resultaba problemático.
“En Jailones se caracterizan comportamientos colectivos de los alumnos de los tres colegios más caros de La Paz. Este trabajo permite hacerse una idea general sobre las prácticas de estos jóvenes, sobre sus hábitos de consumo y formas de distinción, vinculadas a formas de capital incorporado como maneras de ser, gustos, modos corporales de expresión y capital lingüístico”, dice.
Sin embargo, señala que en Jailones, se tiende a reproducir el sentido común sobre las clases altas, reduciendo la potencia del trabajo crítico a una reprobación moral. Como cuando se deduce una pereza generalizada entre estos jóvenes sin reparar en las diferencias en las estrategias de adquisición de capital escolar.
Los resultados preliminares del trabajo: "Distinción y estatus en una discoteca de la clase alta de Sucre". Un ensayo Etnográfico. fue presentado en la nueva temporada "Martes del Sur" organizados por InvestigaSUR con el apoyo del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB).
Bibliografía recomendadaJailones: en torno a la identidad cultural de los jóvenes de la élite paceña. A. López, R. Jemio, E. Choquehuanca. PIEB, Bolivia, 2002.