13 de octubre de 2013

Alzheimer, el rostro de la vejez en el siglo XXI


LA ACTIVIDAD INTELECTUAL Y FÍSICA PREVIENEN EL MAL QUE DESTRUYE LAS CAPACIDADES INTELECTUALES


Por: Ana Laura Arbesú *

Confusión, miedo a la soledad, frases inconclusas, pérdida del camino a casa, entre otras situaciones son algunos de los primeros indicios del Alzheimer, narrados por familiares, los propios enfermos y corroborados por la literatura científica. El también conocido Mal de Alzheimer se disemina por todo el planeta y cada día debutan nuevos casos, incluso estadísticas de instituciones globales estiman que para mediados del presente siglo 115 millones de personas vivirán con esta patología neurodegenerativa.


Los especialistas consideran al Alzheimer una de las crisis más significativas para el ser humano desde el punto de vista sanitario, social y económico. Por tales razones, neurólogos, psiquiatras, psicólogos y rehabilitadores de 20 naciones de América Latina, Europa, Asia y África trajeron a La Habana, en ocasión del V Congreso Iberoamericano de Alzheimer, sus más recientes investigaciones sobre prevención y manejo una vez diagnosticado el padecimiento.
Con la presidenta de la Asociación Mundial de Alzheimer Daysi Acosta dialogó Prensa Latina sobre la visión global de la enfermedad y las proyecciones para su prevención.Es una enfermedad vinculada a la vejez. De ahí la necesidad de crear conciencia para su prevención. Todos debemos tener claro que el Alzheimer es una dolencia, hay que comprenderla como tal. Esa es nuestra principal meta en todo el mundo, pues no tiene barreras, ni sexo, ni razas, explicó.
Otros aspectos a tener en cuenta es el diagnóstico precoz. Una vez que se realiza una atención temprana o sea, identificamos y diagnosticamos la afección desde sus primeros síntomas se podrán realizar las intervenciones tanto farmacológicas como psicosociales, destacó. De lo contrario, si el diagnóstico es tardío, la terapia no podrá ser efectiva. Los estudios demuestran que un accionar a tiempo, con programas de atención cognitiva, ejercicios de memoria, entre otros, el paciente podrá desarrollar herramientas para su reincorporación a la comunidad, subrayó Acosta.
Para el director del Centro de Estudios de Alzheimer y Presidente de la Sección Cubana Juan Llibre la actividad intelectual y física mantenida y motivaciones para emprender nuevas tareas en el envejecimiento constituyen factores protectores contra el desarrollo de un síndrome demencial. Esos quehaceres adquieren especial significado en la población cubana, pues las oportunidades para acceder a la educación son ilimitadas.
A una interrogante sobre las incidencias de la enfermedad en América Latina, explicó que este parámetro estadístico es similar a la de algunos países europeos e incluso en varias naciones de la región es más elevada que en Europa. Ese indicador en el caso de las demencias oscila entre un cinco y un 10 por ciento en las personas mayores de 65 años en Latinoamérica y el 60 por ciento corresponde a casos de Alzheimer.
Unos 3,5 millones de personas en Latinoamérica viven con la patología, 36 millones de personas en total en el mundo y estas cifras se incrementarán a 115,4 para 2050. Las demencias en general representan un problema creciente en el orden médico, social y económico, pues después de los 65 años la probabilidad de desarrollar Alzheimer se duplica cada cinco años en que se avanza en edad y a los 85 se aproxima al 50 por ciento.
Representa además la crisis más significativa desde el punto de vista social y sanitario en el siglo XXI y los costos globales del cuidado de las demencias el pasado año se estimaron en 604 billones de dólares anuales. El reto que representa el incremento del número de adultos mayores producirá un cambio dramático en los sistemas de cuidado en todo el mundo, sin embargo, el mayor precio de las demencias es su costo humano, cuyas dimensiones son inestimables.
¿Padecerá usted Alzheimer?
Considerada una de las enfermedades más devastadoras, el Alzheimer triplicará su prevalencia global para 2050. A esa espeluznante cifra se suma además el progresivo aumento del envejecimiento de la población mundial; sin embargo, la comunidad científica aúna esfuerzos en la búsqueda de posibles tratamientos efectivos una vez diagnosticado el mal y trabaja en cómo frenar el avance de la patología neurodegenerativa.
Uno de los más recientes estudios fue la introducción de una técnica para detectar si una persona contraerá la enfermedad con años de antelación. Basado en una punción lumbar combinada con un escáner cerebral, el test identifica aquellos pacientes con signos de la demencia mediante la verificación en el líquido cefalorraquídeo de sus niveles de beta amiloide, una de las proteínas asociadas a la enfermedad. Una disminución de esa secuencia de aminoácidos, así como una contracción cerebral son algunos de los indicios.
Aparentemente para los académicos británicos del University Collage, autores del estudio publicado en una revista especializada de Neurología, los resultados conducirían al desarrollo de nuevos medicamentos para la prevención del padecimiento. De esta manera se frenaría su avance. No obstante, la investigación desató una gran polémica que condujo a discrepancias entre facultativos y población en general en la nación europea.
¿Deseamos los seres humanos conocer de antemano si sufriremos en un futuro esta enfermedad? ¿Es la punción lumbar la mejor manera de saberlo? La primera interrogante suscitó la mayoría de los comentarios que dejaron a un lado el molesto examen médico.
El Alzheimer destruye las capacidades intelectuales, hasta la propia identidad, pero muchos prefieren no vivirlo de manera anticipada. Para otros, con una experiencia familiar cercana, no quisieran ni pensar en la posibilidad de repetición de otro caso en el hogar. La pesquisa concluyó que la tercera parte de la población prefiere no averiguar.
Un diagnóstico es un alivio y mientras antes se haga, mejor. Pero tenemos que cuidarnos de que estas pruebas no se utilicen para discriminar a la gente, fue uno de los criterios de Ruth Sutherland, directora de Alzheimer’s Society de Gran Bretaña.
Otro de los más recientes estudios encaminado a conocer su aparición, publicado en la misma revista, demuestra que los hijos de mujeres con Alzheimer podrían desarrollar la enfermedad, caracterizada por una pérdida progresiva de la memoria. En sus ensayos comprobaron, tras el análisis de los escáneres cerebrales de descendientes de adultos que padecieron la patología, que esas personas presentaban un encogimiento de ese órgano.
Los participantes de la investigación, personas de más de 60 años, presentaban el doble de materia gris atrofiada o encogida en las zonas afectadas. Para Jeffrey Burns, del Centro Médico de la Universidad de Kansas, director del estudio, esos resultados están vinculados con la disfunción de las mitocondrias, los orgánulos citoplasmáticos generadores de energía, que utilizan las células para su funcionamiento. Ellas se heredan sólo de la madre, subrayó.
La comunidad científica en su incesante búsqueda de soluciones preventivas, aconseja además que el consumo de vitamina B reduce a la mitad la contracción del cerebro en adultos mayores con deterioro cognitivo ligero, una de las antesalas de la demencia y el Alzheimer. Ese compuesto actúa sobre la estructura del cerebro, lo protege. El hallazgo es muy importante para su prevención, señaló el autor de la investigación David Smith.
El grupo de vitaminas B se encuentra en alimentos como la carne, pescado, huevos y vegetales verdes, pero debemos ser cautelosos al sugerir esos suplementos que pueden ocasionar otros riesgos para la salud al ser ingeridos en demasía, aconsejó Chris Kennard, presidente del Consejo de Investigación Médica y de la Junta de Neurociencias y Salud Mental.
A la espera de la salida al mercado de una vacuna preventiva, los investigadores insisten en una dieta balanceada y hábitos de vida sanos, para prevenir la aparición de los primeros síntomas, entre ellos la demencia y el deterioro cognitivo leve.
Nuevas motivaciones en la adultez
Ser bilingüe modifica la estructura del cerebro y afecta positivamente a la memoria, a la capacidad de concentración y retrasa la demencia, sugiere la revista Neurology. Según José Antonio Portellano, neuropsicólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, "cuanto más precoz sea el aprendizaje de la nueva lengua, más eficaz será".
Escuchar un segundo idioma desde el nacimiento mejora las conexiones neuronales, la densidad cerebral y retrasa enfermedades como el Alzheimer hasta cuatro o cinco años. Cuanto menos edad tienes, más capacidad de aprender en general y, por lo tanto, menos cuesta asimilar una nueva lengua, refiere la publicación.
Portellano explicó, además, que no basta con poner sólo dibujos animados en inglés, tiene que haber otro elemento de apoyo como la familia o la guardería. Investigaciones anteriores plantean que los beneficios pueden comenzar incluso antes del nacimiento, en el útero de la madre, desde donde los fetos pueden diferenciar los idiomas.
El estudio expone que la nueva lengua debe convivir de forma natural con el pequeño, a través de canciones, cuentos, incluso en la comunicación con los padres. Quienes dominan varios idiomas, utilizan más áreas cerebrales y, acostumbrados a ejercitar su cerebro, realizan distintas tareas a la vez con mayor facilidad, precisó Portellano.
Actividad intelectual y física mantenida y motivaciones para emprender nuevas tareas en el envejecimiento constituyen factores protectores contra el desarrollo de un síndrome demencial, afirmó Juan Llibre, director del Centro de Estudios de Alzheimer.
Esos quehaceres adquieren especial significado en la población cubana, pues las oportunidades para acceder a la educación son ilimitadas. De ahí los programas preventivos llevados a cabo en la isla para atenuar el progreso de la enfermedad, destacó a Prensa Latina. Proyectos comunitarios como los círculos de abuelos, espacios televisivos con variados temas y las universidades del adulto mayor, son algunas de las iniciativas sociales, ejemplificó.
Es necesario adoptar estilos de vida saludables durante toda la vida, mantener un seguimiento continuo de enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes mellitus y el control de colesterol entre otros parámetros. De esta manera pudiéramos reducir a la mitad en la próxima década el número de personas con demencias, una de las antesalas de este padecimiento, sugirió.
A una interrogante sobre las medidas a largo plazo para frenar el avance del mal en la población cubana destacó la importancia de la preparación de los recursos humanos sanitarios. El Alzheimer es un trastorno degenerativo cerebral y se desarrolla en un período de años. El diagnóstico temprano es vital, dijo.
Los profesionales deben estar preparados para la identificación y valoración continua de personas en riesgo, fomentar servicios de soporte y ayuda con apoyo comunitario. Investigación sostenida, preparación de los servicios médicos y de la sociedad en su conjunto son cruciales para enfrentar la prevalencia de la enfermedad en un futuro.
* La autora es Periodista de Prensa Latina.