16 de octubre de 2013

El experto Álvaro Ríos y MSM anticipan que habrá déficit de gas a partir de 2017 y descalabro en el sector hidrocarburífero


No hubo exploración y en cuatro años no se podrá atender los mercados externos y la demanda interna. Para revertir este escenario se requiere una inversión de $us 5.000 millones para una agresiva política exploratoria y reestructurar el marco jurídico boliviano.

El exministro de Minería e Hidrocarburos y actual director de Gas Energy, Álvaro Ríos, y el Movimiento Sin Miedo anticiparon este martes que habrá déficit en la producción del gas a partir de 2017 debido a la falta de inversión adecuada en proyectos de exploración y explotación lo que provocará un descalabro en el sector hidrocarburífero del país.

“A partir de 2017, el país entrará en un serio déficit de producción de gas en relación a la demanda. El déficit que se avecina implica tener que dejar de aprovisionar gas natural al mercado interno o incumplir los contratos de exportación. Es muy importante que los bolivianos conozcan esta realidad”, sentenció Ríos en la presentación del “Diagnóstico de sector hidrocarburífero de Bolivia” realizada en la ciudad de La Paz.

Dicho estudio técnico fue solicitado a principios de este año por el MSM a Gas Energy para conocer con precisión que se hizo en términos de exploración y de certificación de reservas de gas del país. Sobre la base del diagnóstico preocupante presentado por Ríos, el MSM elaborará una propuesta para revertir el panorama sombrío que se cierne sobre el sector hidrocarburífero.

Por su parte, el líder del MSM, Juan Del Granado, dijo: “Cuando el ingeniero Álvaro Ríos habla de déficit nos dice al mismo tiempo que estamos frente a un descalabro del país, o tendrá de desatenderse el mercado externo o el interno y eso es descalabro para el gas domiciliario, descalabro para el gas vehicular, descalabro para las termoeléctricas, descalabro para las separadoras de líquidos, descalabro para planta de urea o descalabro en el incumplimiento de contratos y, por tanto, descalabro en los ingresos fiscales públicos, descalabro en el IDH”.

Del Granado puntualizó que “nuestras reservas no pasan los ocho trillones de pies cúbicos (TCF). El ingeniero (Ríos), con el optimismo que tiene pero con la seriedad que le caracteriza, ha puesto interrogantes a las cifras porque no hay certificación alguna. El gobierno está incumpliendo su propia ley de 2008, que lo obliga a certificar cada 31 de diciembre de manera anual las reservas con que cuenta el país, hace cuatro años que no tenemos está certificación”.   

Al respecto, el exministro de Hidrocarburos precisó que el gobierno no ha hecho “una certificación de reservas al año 2009 y que ha esa fecha se tenía 9.94 trillones de pies cúbicos” y agregó que “lamentablemente, desde enero de 2006 hasta diciembre de 2012, se ha ejecutado sólo la perforación de aproximadamente 20 pozos exploratorios de gas y líquidos (…). Definitivamente, es una actividad  tremendamente incipiente, cuando se deberían estar perforando de 10 a 20 pozos por año, tanto para  gas natural como para petróleo”. 

Del Granado acotó que “entre el año 2006 y 2010, las inversiones fueron insuficientes en exploración, solamente 615 millones de dólares, es decir solo el 16% en toda la cadena, pero entre 2011 y 2013, la inversión de insuficiente pasa a ser marginal en el área de exploración porque se invierten solo 870 millones que es el 13% del total de la inversión en la cadena productiva”.

Propuesta para paliar déficit  
Para paliar las consecuencias económicas y sociales para los bolivianos del “descuido gubernamental”, el documento técnico plantea, en primer lugar, la inversión de más de 5.000 millones de dólares para fomentar una política agresiva de exploración a partir de 2014, aunque  –advierte Ríos– “los resultados de esta actividad se verían recién en los próximos cinco a 10 años, es decir, una nueva producción estaría lista para 2019 y el déficit se da a partir de 2017”.

Ríos también propuso la inmediata reestructuración del marco jurídico boliviano en materia hidrocarburífera para otorgar seguridad jurídica a los posibles inversionistas, ya que “Bolivia está trabajando a la inversa con una Constitución publicada en 2009, con una Ley de Hidrocarburos de 2005 y con un reglamentos de la década de los años 90”. “Esta situación no puede continuar”, sostuvo el experto.

El diagnóstico elaborado por Gas Energy señala que los megacampos que al presente representan el grueso de la producción de gas natural con cerca al 90% del total han sido descubiertos hace más de 10 años. El último fue el descubierto en el bloque Incahuasi, en el 2004. Desde esa fecha, Bolivia no adiciona reservas significativas para reponer lo que se viene monetizando y sólo ha hecho incorporaciones menores en los campos de Víbora y Río Grande.