3 de noviembre de 2013

Pensamiento eurocentrico


Por: Eduardo Paz Rada

El colonialismo mental y el colonialismo pedagógico han sido los instrumentos más eficientes para asegurar la dominación cultural y la alienación de los países de la periferia del sistema-mundo capitalista y el control de los recursos naturales por las grandes potencias imperialistas, las mismas que recrean e inventan nuevas maneras ideológicas y políticas de mantener esta situación.


Hace unos meses apareció en el discurso de Fundaciones y ONGs europeas y norteamericanas y de sus intelectuales la versión de que los pueblos emergentes del Tercer Mundo, en sus luchas de liberación y emancipación, deberían optar por “el ambientalismo o el extractivismo” y ahora aparece una versión parecida: “la autodeterminación o el desarrollo”, partiendo de la premisa de que el desarrollo y la industrialización están reñidos con la autodeterminación y el ambientalismo.
Los intereses metropolitanos quieren imponer nuevamente una visión eurocéntrica al limitar el uso productivo endógeno y el desarrollo y bienestar básicos de los pueblos que durante siglos han sido los tributarios coloniales y semicoloniales del desarrollo del capitalismo central y del avance en sus ahora buenas o excelentes condiciones de vida, por supuesto a costa de la explotación, opresión y empobrecimiento de nuestros pueblos, impuestos bajo un orden mundial establecido por las invasiones, la imposición y la división internacional del trabajo.
Al parecer nuevamente el colonialismo mental busca posicionar categorías y modelos de análisis acerca de cuales los modos y caminos que deben seguir los procesos de liberación y emancipación nacional, en el caso de América Latina y el Caribe en la última década, condicionando el uso de las riquezas naturales y los recursos estratégicos que posee la región.
Si bien son evidentes las crisis moral, intelectual, económica e inclusive demográfica por las que atraviesa el mundo europeo y la climática que afecta a todo el planeta a causa precisamente del uso de energías contaminantes de las potencias industriales, no deben ser los pueblos oprimidos los que paguen los destrozos causados por los poderosos: las transnacionales, la banca y las grandes industrias imperialistas.
Se utiliza como muletilla el vivir bien o el suma qamaña que no son otra cosa que el bienestar social, económico y espiritual de la población en armonía con los semejantes y la naturaleza desarrollando todas sus potencialidades, incluidos los saberes, ciencias y tecnologías mas avanzados para tener un pueblo sano, educado, informado, que cuente con vivienda y buenos servicios básicos, con vías de comunicación adecuadas y con todos los medios de vida para realizarse plenamente.
En este proceso popular, nacionalista y liberador, que impulsa la autodeterminación, aún con debilidades y contradicciones, el Estado Nacional se convierte en el eje de los impulsos para el despegue interno y para propiciar alianzas e integración con los otros países de nuestramerica, sin embargo intelectuales como De Sousa Santos declaran que “en Bolivia el Estado es muy eurocéntrico”, “concentra todo lo público”, “trata con hostilidad a la disidencia” y su “razón política es centralista”, reivindicando las parcialidades sociales, culturales y territoriales aisladas como propuesta para Bolivia, sin tomar en cuenta la estrategia imperialista y oligárquica precisamente de dividir y fragmentar la patria.
Las luchas históricas de los pueblos de América Latina y el Caribe, desde la gesta anticolonial de los levantamientos indígenas y de los libertadores y guerrilleros de la independencia hasta los movimientos populares de las últimas décadas tienen su propia experiencia para llevar adelante procesos de emancipación y liberación y cuentan también con un acervo en el pensamiento latinoamericano de la unidad antiimperialista, desde Bolivar y Simón Rodríguez, pasando por Martí, Vasconcelos, Ugarte, Mariátegui y Ramos, hasta llegar a Hugo Chavez, Rafael Correa o Evo Morales.
*Eduardo Paz Rada es sociólogo boliviano, docente universitario y actualmente Director de la Carrera de Sociología de la UMSA.