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3 de febrero de 2010

“Anticapitalismo” capitalista para jóvenes y militares

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Luis Antezana Ergueta

En oportunidad del reconocimiento de las Fuerzas Armadas a la investidura del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales expresó que su “gran sueño” es que las FFAA bolivianas sean reconocidas “internacionalmente” como “anticapitalistas”, en vista de que el capitalismo está haciendo daño a los bolivianos y al planeta Tierra. Textualmente sus palabras fueron: “Mi gran sueño (¡) es que nuestras Fuerzas Armadas de Bolivia sean reconocidas a escala internacional como anticapitalistas, y no tengo miedo de decirles de manera sincera... que el capitalismo está haciendo tanto daño no solamente a los bolivianos, sino al planeta Tierra”. (20-1-10. Cambio) Se debe recordar que en anterior oportunidad, en la Universidad Amazónica de Pando, expresó que “deseaba una juventud revolucionaria antiimperialista y anticapitalista”.

En esos conceptos se encuentra una dosis de buenas intenciones que, relacionadas con la nueva Constitución Política del Estado, pueden ser objeto de algunos comentarios. En efecto, en primer lugar, la Constitución del Estado Plurinacional (pero no de la Nación) no expresa en su texto de 411 artículos, ni una sola palabra contra el capitalismo. Más bien, lo que establece, en forma concreta, es que el desarrollo socio-económico del país es de carácter capitalista. En ese sentido, la nueva Constitución consolida las bases del capitalismo y en ningún momento afecta contra ese sistema, por lo cual esa Carta Magna no tiene ni una gota de anticapitalista y menos de socialista. Es más, garantiza la propiedad privada (Art. 56) como el régimen de trabajo asalariado (Art. 46) y así consolida el sistema capitalista y se pone en contra del sistema socialista, cuyas bases principistas son todo lo contrario. Como se sabe, los principios socialistas niegan la propiedad privada de todos los medios de producción (la tierra, las fábricas, los transportes, etc.) y eliminan, además, la forma de producción asalariada o sea el exponente de las relaciones de explotación a que los capitalistas someten a los obreros, la plusvalía y otros.

En ese sentido, al demandar, de esa manera, una lucha anticapitalista, resulta que se trata de buenas intenciones (de las que está empedrado el camino al infierno), pero al hacerlo se opone al espíritu capitalista de la Constitución, que todo mandatario jura cumplir y hacer cumplir. Es preciso reiterar que la nueva Constitución nada tiene de socialista y más bien expresa que es “democrática” (Art. 1), vale decir capitalista y eventualmente hace referencia al comunitarismo que tampoco tiene algo de comunismo y socialismo, sino más bien ese antiguo sistema está casi totalmente desaparecido y sus integrantes están dedicados a desarrollar el sistema capitalista. El Presidente, por tanto, no sólo se expresa contra la esencia de la Constitución, sino también contra la esencia capitalista del comunitarismo contemporáneo.

Mas, por otro lado, el Presidente también manifiesta que sus “sueños” le señalan que las Fuerzas Armadas adopten la política “anticapitalista”, lo cual también se trataría de un buen deseo, ya que, por una parte, significaría hacer cambiar de orientación a las Fuerzas Armadas que tienen, entre otros, como “misión fundamental”... “asegurar el imperio de la Constitución...” (Art. 244) y, por otra, que adopten una posición política determinada que también está contra la Constitución. En efecto, la Constitución vigente expresa en el artículo 245: “La organización de las Fuerzas Armadas descansa en la jerarquía y disciplina. Es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a las leyes y los reglamentos militares... Como organismo institucional no realiza acción política...”.

Por tanto, siendo la “misión fundamental” de la fuerza armada “asegurar el imperio de la Constitución”, que es “esencialmente obediente, no delibera” y “como organismo institucional no realiza acción política”, ningún deseo puede quebrar el mandato constitucional, vale decir que, en otra forma, al hacerle cumplir objetivos políticos anticapitalistas, se le estaría incitando a no ser obediente, a deliberar, a hacer política y así violar la Constitución y las leyes. Las Fuerzas Armadas son de dependencia del Estado. No son un Estado paralelo con lineamientos políticos y objetivos propios, algo que los uniformados, respetuosos de sus deberes, saben desde siempre, y tampoco se convierten en una fuerza política que delibera y resulta contraria al Estado del que dependen. En todo caso, para que se cumpla el ucase presidencial, primero habría que modificar la Constitución.

FUENTE: EL DIARIO