
Multitudinaria marcha de maestros paceños y alteños durante el paro movilizado de 24 horas pese a la amenaza de descuento por parte del gobierno y el servilismo de la Conferderación de Maestros de Bolivia que condenó públicamente la medida. La marcha de los maestros fue multitudinaria y recibió la simpatía de mucha gente en las calles.
En el Alto, padres de familia reaccionan con violencia contra la Federación de Padres de Familia de El Alto que los convocó a una marcha más itemes pero quisieron llevarlos al acto de proclamación del candidato del M.A.S. a la alcaldía de esa ciudad, Edgar Patana.
Cocaleros de los Yungas de La Paz en Chulumani, Inquisivi, Yanacachi, Irupana; Coripata Cajuata, Caranavi y Coroico abandonan al M.A.S. y deciden participar en las elecciones para prefecto y alcaldes con sus propias agrupaciones ciudadanas y contra el MAS. Esto como respuesta a la política de “erradicación forzosa” de la coca que ha iniciado el gobierno en la región, cediendo a las presiones del imperialismo norteamericano.
En diversas localidades cruceñas hay franca rebeldía contra las direcciones oficiales del MAS, por la designación de candidatos para las elecciones en alcaldías y gobernación. En la localidad de Warnes obligaron al candidato designado por el MAS, Mario Cronembold, a ser sólo primer concejal. En el Plan 3000, en la localidad de Montero y en Minero hubieron sendos cabildos para desconocer a los candidatos oficiales del MAS, en Yapacaní el MAS tiende a perder el control.
La CIDOB (Confederación Indígena del Oriente Boliviano) y el CONAMAQ (Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qollasuyo) se sienten discriminados por el gobierno, exigen al gobierno de Evo Morales su derecho a la tierra y a la autonomía.
Síntomas inequívocos de que la farsa de la “revolución democrática cultural” está colmando la paciencia de los oprimidos que no ven soluciones a sus problemas más apremiantes y observan cómo cada día son más los politiqueros oportunistas y derechistas que se suman al “proceso de cambio” para “vivir bien” ellos mientras los hambrientos siguen con el estómago pegado al espinazo.
Empieza el desmoronamiento de un gobierno que pensaba quedarse en el Palacio Quemado 50 años para construir el “socialismo del siglo XXI”.
La tarea ahora es canalizar este proceso hacia la perspectiva de la lucha por la revolución social que acabe con el fundamento de esta sociedad opresora: la propiedad privada burguesa e imperialista, es decir el poder económico de los ricos nativos y de los opresores extranjeros, e instaurar el gobierno de obreros y campesinos asentado en la propiedad social de los medios de producción.