
En diversas localidades cruceñas hay franca rebeldía contra las direcciones oficiales del MAS, cuestión que se torna virulenta en la designación de candidatos para las elecciones en alcaldías y gobernación. Este fenómeno tiene mucho de oportunismo y peguismo, sin embargo adquiere gran dimensión. En la localidad de Warnes obligaron al candidato designado por el MAS, Mario Cronembold, a ser sólo primer concejal. En el Plan 3000 hay franca rebeldía contra la dirección departamental. En el Plan 3000, en la localidad de Montero y en Minero hubieron sendos cabildos para desconocer a los candidatos oficiales del MAS, en Yapacaní el MAS tiende a perder el control.
Organizaciones pro-masistas tienden a desmarcarse del MAS en Montero donde los ampliados para definir nombres de alcaldes y concejales generaron pugnas violentas. El principal dirigente masista llamado Tupa trajo militares para hacer guardia a las reuniones y enfrentar a los opositores que presionaron desde sus bases para que haya cabildo y no escogidos a dedo. Los “Sin Techo” que tomaron tierras ubicadas al lado del cuartel de los Rangers y fueron desalojados violentamente a las tres de la mañana, confirman que el MAS está usando militares. El Tupa también trajo a García Linera a una reunión sólo con dirigentes de los distritos y organizaciones sociales para definir los nombres colocando a Mario Bautista de candidato a alcalde. Los “rebeldes” desde la COR, CDTAB y gremiales igual hicieron un cabildo desconociendo a la directiva regional del MAS, no sin antes haber sido agredidos por matones del Tupa en las calles por promover el cabildo.
En el MAS de Montero los cabecillas “rebeldes” son impedidos de hablar calificándoles de “trotskystas”. La organización juvenil “Coco e Inti Peredo” gana simpatías por sus críticas al Tupa que, entre otras cosas, se rodea de matones de la Unión Juvenil Cruceñista montereña.
La gente va madurando con estas experiencias, hay desconfianza y descontento en las organizaciones que dicen “esto no va a funcionar, ¡nos han utilizado!”. Su error está en permitir que los sindicatos dejen de ser entes de defensa de sus intereses y pasen a resolver cuestiones electorales y candidaturas. Hay que rescatar a los sindicatos de la nefasta influencia del electorero MAS.