ERBOL.- Experiencias de vida de pobladores de esta región dan cuenta del
potencial de desarrollo para las regiones que ofrece este
emprendimiento, regiones del lago Titicaca, como la Isla de la Luna,
encontraron a través del turismo rural comunitario una fuente de
desarrollo para sus comunidades.
Turismo rural comunitarioProyectos de este tipo se desarrollaron en esta
zona del país para apoyar a gente emprendedora y a comunidades
organizadas. Muestra de esto son las historias de vida de Sonia Mamani y
Mario Ticona.
Sonia
Nació en la Isla de la Luna, pero ante la difícil economía de su familia se mudó a La Paz cuando tenía tres años de edad.
Luego de unos años, se desempeñó como trabajadora del hogar. Además,
cuenta que con esta labor ganaba poco dinero a pesar de que trabajaba
toda la semana sin salidas ni fines de semana.
Mario
Vive en la Isla de la Luna. Como muchos, pensó en mudarse a una ciudad
grande para conseguir un trabajo que le reporte mayores ganancias.
Sin embargo, se enteró de la existencia de organizaciones que apoyan al
turismo comunitario, por lo que se asoció a una de ellas, donde recibió
capacitación y orientación para dirigir sus emprendimientos dentro su
comunidad.
De esa forma aprendió gastronomía, instaló su propio criadero de trucha y se asoció con los lancheros de Coati, en la isla.
El encuentro
Sonia salió de su trabajo para asistir a un matrimonio en su natal isla, donde se encontró con Mario.
Allí él le comentó sobre la existencia de las organizaciones que apoyan
el turismo comunitario y los emprendimientos que llevaba a cabo. Después
de un tiempo, ambos decidieron casarse y trabajar juntos en esta
actividad. Ella también se capacitó en el teñido natural y elaboración
de textiles. Posteriormente, instalaron su propio restaurante, donde
ahora ofrecen platos en base a trucha a los turistas.
Ellos se asociaron con Codespa, una organización internacional que, como
otras, ahora promueve el turismo comunitario como una opción de
desarrollo rural con el impulso del Viceministerio de Turismo.