24 de noviembre de 2010

Alteración de las declaraciones de monseñor Solari desvían la atención del problema del “microtráfico” de drogas


El gobierno debe investigar, cumpliendo su obligación, y no insultar y amenazar al Arzobispo de Cochabamba que defiende a su grey.

(ANF).- El “microtráfico” de drogas y el riesgo de su expansión en el país es el asunto central de la voz de alerta que dio el Arzobispo de Cochabamba, monseñor Tito Solari. Esta alarma debe movilizar al pueblo para combatir el narcotráfico que está involucrando a jóvenes, señala Juan Carlos Núñez, Director de la Fundación Jubileo.

“¿Está haciendo algo el Estado boliviano y los dirigentes cocaleros para combatir este flagelo que nos puede destruir como país? No existe la respuesta a esta interpelación moral, pero la respuesta rápida que hubo fue una reacción desproporcionada contra quien devela una realidad”, remarca.

Recuerda que monseñor Solari realizó una visita al Chapare “en su misión de pastor y afligido por lo que sucede con su pueblo”, donde pudo “constatar que el microtráfico de drogas, a través de jóvenes, es una lamentable realidad”.

El Arzobispo de Cochabamba expuso la preocupación que padres de familia, profesores y pobladores de la región le manifestaron. La voz de alerta “no” es en contra del gobierno, sino más bien para llamar la atención y emprender la lucha contra esta lacra de la sociedad: el narcotráfico que está extendiendo sus tentáculos. Núñez señala que “las amenazas vertidas” contra el pastor episcopal que cuida de su grey y “las distorsiones de la información proporcionada por monseñor. Solari”, puesto que “dicen que se refirió a niños” cuando habló de jóvenes, “se quedan diminutas ante la denuncia ética”.

“La preocupación central son las generaciones que se están convirtiendo en instrumentos y víctimas del narcotráfico”, lo que constituye una “interpelación directa a dirigentes cocaleros y gobierno para responder no con la calumnia y la difamación, sino con acciones concretas y con explicaciones al país de lo que acontece en sus organizaciones y en sus regiones, expuestas al impacto que el narcotráfico está teniendo en sus familias”.

“La vieja práctica de la difamación y las amenazas encubren hechos y realidades que en algún tiempo deberán ser explicadas: La misma historia les exigirá rendir cuentas”, agrega Núñez.

EL Director de la Fundación Jubileo recuerda que “el narcotráfico no sólo destruye a quienes están directamente involucrados, dejan desastrosas secuelas en una sociedad y distorsiona los valores y principios de convivencia en una sociedad”.

“La palabra de un Obispo pone el dedo en la llaga y resulta curioso que cause tanto dolor” y en lugar de diatribas y amenazas “al menos debería promoverse una investigación” desde las autoridades llamadas a esto, pues “no corresponde a un pastor de la Iglesia Católica hacer de fiscal investigador”. “Monseñor Solari tuvo la valentía de no callar, como lo han hecho muchos profetas en defensa de la vida y la justicia en el continente. No es de valientes amedrentarlo, censurarlo o intentar acallarlo a través de la infamia y la mentira; o el propósito es sentar precedente para que nadie se atreva siquiera a denunciar lo que pasa en nuestro país.

“Aquí el tema no es pedir explicaciones y aclaraciones al Obispo Católico, sino es emplazar al Gobierno a que aclare estos hechos y cumpla el mandato fundamental que la Constitución Política del Estado le exige: preservar la vida e integridad de sus ciudadanos y ciudadanas, y más aún de sus jóvenes. No está en entredicho la valentía de quienes denuncian, sino la cobardía de quienes socapan estos hechos”.