22 de diciembre de 2010

Un fragmento del libro “Relaciones peligrosas”



Publicamos un extracto del tercer capítulo del libro “Relaciones peligrosas: el eje Teherán-Caracas-La Paz”, de Emilio Martínez.

Contradicciones en el gobierno


Como se ha visto, la postura inicial del gobierno de Evo Morales fue la de negar la existencia de proyectos de exploración y explotación uranífera. Sin embargo, al difundirse las denuncias y trascendidos sobre estas actividades, en una segunda fase el gobierno optó por reconocer que sí había estudios de prospección de uranio, aunque aún no se conocían los resultados.


“El gobierno admite que en Bolivia se explora uranio, luego que las autoridades del sector lo negaran varias veces”, señala un reportaje del periódico El Deber. El artículo informa que “El director nacional de minería, Freddy Beltrán, indicó que hay varias empresas que están haciendo tareas de exploración de uranio en el país, pero agregó que no les han reportado sus resultados”.


“Beltrán confirmó que hay empresas que trabajan en la búsqueda de uranio… (…) La autoridad recordó también que actualmente se exporta tantalita desde Santa Cruz, mineral que contiene uranio, pero en una cantidad ínfima. (…) El Servicio Nacional de Geología y Minería también identificó 11 puntos con prospección de uranio, pero no los considera yacimientos”, agrega la nota.


En marzo de 2009, la agencia atómica de las Naciones Unidas ofreció su ayuda a Bolivia para explotar sus yacimientos de uranio. El entonces director del OIEA, Mohamed El Baradei, manifestó la predisposición de este organismo internacional de cooperar con el gobierno a explorar minas de uranio en el territorio nacional con fines pacíficos.


Tras sostener una reunión con Evo Morales, El Baradei dijo que la ONU tiene listos varios “programas de apoyo en mejoramiento de la producción agrícola, manejo sostenible de recursos hídricos y exploración de minas de uranio”.


El director del OIEA también se reunió con el ministro de planificación Noel Aguirre, el viceministro de ciencia y tecnología Roger Carvajal Saravia y con el director del Instituto Boliviano de Ciencia y Tecnología Nuclear, Alberto Miranda.

En su artículo de cobertura a la visita de El Baradei, la ANF señalaba que “El país sí tiene yacimientos de uranio, pero el gobierno tiene la información clasificada como reservada. (…) Este mineral radioactivo está en el altiplano y también hay interés en el oriente del territorio nacional, donde los trabajos exploratorios dieron resultados halagüeños”.

La nota indica que el Servicio Nacional de Geología y Minería identificó puntos de prospección uranífera “En el distrito de Cotaje, entre las poblaciones de Huari en Oruro, Sevaruyo en la frontera de ambos departamentos y Río Mulato en Potosí”.

“La existencia de yacimientos de uranio en el país es manejada con gran cautela por las autoridades y técnicos del gobierno. Inclusive, en algunas esferas del área minera de la administración pública cuestionan extrañados: ¿Uranio? ¿En Bolivia?”, concluye irónicamente el reportaje.

En junio de 2009, el diario La Razón también publicó una investigación sobre el tema, informando que “Ya en 1953, la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos realizó una investigación sobre anomalías radioactivas”.

El informe norteamericano citado agregaría que existe “una interesante mineralización” de uranio asociado con cobalto en Chullchucani, al noroeste de Potosí.

“La Prefectura de Potosí explora la presencia de uranio en la mina Cotaje, parcialmente explotada en la década de los `70”, acota el periódico paceño.

El artículo refiere que “El 19 de diciembre de 1974, el presidente Hugo Banzer Suárez recibió un obsequio singular. Ese día, un grupo de ingenieros jóvenes le llevó una muestra de dos kilos de yellow cake (torta amarilla) de uranio, extraída y procesada en la mina Cotaje, de la provincia Antonio Quijarro de Potosí”.

“Los profesionales, pertenecientes a la extinta Comisión Boliviana de Energía Nuclear (COBOEN), presentaron el mineral ante una decena de espectadores en el Salón Rojo del Palacio Quemado. El primer mandatario se mostró complacido por el logro de los bolivianos que explotaron esa mina potosina hasta la década de los `80, extrayendo al menos 50 kilos de uranio, recuerda el ingeniero Willy Vargas Enríquez”, dice La Razón.

La investigación señala que la mina Cotaje es uno de 10 reservorios de uranio del país: “Esta decena de yacimientos se encuentra en el altiplano y en el oriente, explica el ingeniero geólogo y ex ministro de minería y metalurgia Dionisio Garzón (2005-2006). Ambas regiones han sido también identificadas como poseedoras de reservorios por investigaciones preliminares realizadas por la empresa Megauranium-Intrepid Mining Bolivia. Garzón aclara que se desconocen los resultados”.

Según ese especialista, en Potosí el uranio se encuentra en Cotaje, Thola Palca (provincia Sud Chichas), Torkho (Daniel Campos), Mina Amistad (Nor Chichas), Huancarani (Linares) y Los Diques (Tomás Frías). El sitio más rico es el cerro Cotaje, que tiene 35.000 toneladas de mineral con contenidos promedio entre 0,069 y 0,078 por ciento de U3O8 (uranio).

Por si esto fuera poco, también en el 2009 se desarrolló una polémica a raíz de la divulgación de un informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, donde se afirmaba que Venezuela y Bolivia están implicadas en el programa nuclear iraní a través del suministro de uranio. Esto mereció un feroz intento de desmentido del entonces ministro de la presidencia, Juan Ramón Quintana.

Más recientemente, en mayo de 2010, el discurso gubernamental entraría en una tercera fase, con el anuncio público hecho por el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERGEOTECMIN) sobre el inicio del proyecto de “Prospección y Exploración Geológico-Minero en el Distrito de Cotaje, Departamento de Potosí”.

El director ejecutivo del SERGEOTECMIN, Hugo Delgado Burgos, informó que el Estado invertirá más de tres millones de bolivianos para la exploración de uranio en Potosí, en convenio con la Prefectura de ese departamento.

Delgado Bustos presentó un resumen del proyecto, indicando que el área de prospección y exploración cubre 1.826 cuadrículas mineras en áreas libres, mientras que el área de estudio abarca una superficie de 456,5 kilómetros cuadrados en la provincia Antonio Quijarro.

Según El Diario, “Al momento ya se inician los estudios de laboratorio con el propósito de cumplir el objetivo principal de identificación y estimación de recursos de uranio en estructuras de alta ley y cuerpos mineralizados de baja ley, resultados que generarían en el futuro nuevas áreas de trabajo en el sector”.

A la fecha de publicación de esa información, los técnicos de SERGEOTECMIN “ya habían tomado 122 muestras de sedimentos de corriente y los resultados son bastante favorables para la presencia de uranio. El documento resalta que la cobertura total del área estudiada a la fecha es de 333 Km2 (73% de avance) del área comprometida para su estudio, con trabajos de mapeo, muestreo y la toma de lecturas radiométricas”.

¿El reconocimiento del gobierno de los trabajos de exploración es un intento de dosificar la información, ante la imposibilidad de ocultar lo que estaría sucediendo? ¿Los yacimientos del norte potosino se encuentran en estudio o ya en franca explotación?