6 de enero de 2011

COB y maestros rechazan incremento salarial del 7%


Los dirigentes del magisterio, salud y de la Central Obrera Boliviana (COB) anunciaron, este jueves, su rechazo al ofrecimiento que hizo el Gobierno de incrementar el salario de los trabajadores en un 7 por ciento.


El secretario de Transportes de la Central Obrera Boliviana (COB), Octavio Urquizo, dijo que en el tema salarial el Gobierno, "sigue cometiendo errores" porque no consulta con las bases sociales.

"Lamentablemente, sigue igual porque el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) lanza una tendencia de inflación por encima del 7 por ciento que está errado. En este momento la inflación se ha disparado y debe estar por encima del 20 por ciento y ese tema el Gobierno no ve", dijo.

Urquizo dijo que la COB, en su ampliado del jueves 13 de enero, tomará acciones para garantizar un salario digno que permita a los trabajadores cubrir los productos de la canasta familiar, la educación y salud de sus hijos.

El secretario de Relaciones de la Federación Departamental de Trabajadores de la Educación Urbana de La Paz (FDTEULP), René Pardo, rechazó, también, un aumento salarial del 7 por ciento, pues el proceso inflacionario de la economía, después del "gasolinazo", contribuyó el costo de los artículos de primera necesidad.

"Por eso nos ratificamos en la necesidad de luchar por un salario acorde a los precios de la canasta familiar que rige en el mercado y con escala móvil, para defender el poder adquisitivo de los miserables salarios", sostuvo.


El secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Caja de Seguridad Social (Casegural), Ariel Cáceres, también rechazó el 7 por ciento de incremento a los salarios, al considerar que ese aumento no cubre el costo de los alimentos.


De acuerdo con el último boletín informativo del INE, la inflación en Bolivia el 2010 fue del 7,18 por ciento, con mucha diferencia a la del 2009, que fue del 0,26 por ciento.

La tendencia al alza se marcó desde el 26 de diciembre pasado, cuando el presidente Evo Morales decretó el incremento en el precio de los carburantes, poniéndola a nivel del mercado regional, lo que levantó una ola de especulación en los precios. Luego el mismo Presidente anuló la medida el último día del 2010.