23 de noviembre de 2014

Descolonización: El rol del servicio militar en los tiempos de la República

Por: Boris Bernal Mansilla


FUENTE: Periódico La Razón, Suplemento La Gaceta Jurídica,  La Paz  29 de abril de 2014

Muchas de las instituciones del viejo Estado republicano dejaron un sello indeleble en aquellos bolivianos que fueron víctimas de la extirpación de su esencia indígena, amerindia. Una de esas instituciones era el cuartel y el servicio militar.
El cuartel tenía el rol de educar a los indios, de occidentalizarlos. Se sobreentendía, en el cuartel, que la cultura occidental era superior.
La wiphala, la vestimenta, el idioma y todos los símbolos de la cultura amerindia eran mal vistos y hasta subversivos. Muchas veces fueron ridiculizados. No había ni el más mínimo intento de formar una institución intercultural. No. La cultura que valía era la occidental. La otra es la inferior, la atrasada, la que se debe superar.
Por esa razón, los soldados aprendían modales de mesa y de comportamiento: cómo agarrar la cuchara y el tenedor, cómo amarrar los cordeles (guatos) de los zapatos, cómo “comportarse”, hablar en castellano, etc.
Muchos indígenas se quedaron sellados con esta lección, despreciando el modo de vivir indígena. Siempre se quedan soñando cómo llegar a ser como un blanco, como uno de la ciudad, haciendo todo para adaptarse a los occidentales, como presos de estos pensamientos.
Pocos se atrevían a romper este sello, a cuestionar el cuartel y a cuestionar sus enseñanzas y los que se atrevían sólo lo hacían en silencio. El rechazo a su origen y cultura muchas veces se manifestaba cuando los jóvenes no querían interpretar la música que desde niños escucharon, bailaron y cantaron o vestir su ropa típica.
Por otra parte, la comunidad, inconscientemente y debido a ese reiterado y permanente mensaje que viene desde la colonia, reforzaba esto, puesto que los reservistas volvían a la comunidad con corbata y los símbolos del cuartel, siendo recibidos con aplausos y fiesta.
A pesar de este gran recibimiento, en el interior quedaba esta inseguridad y miedo de ser inferior, de ser indígena, lo que se convirtió en una constante en Bolivia, puesto que la enseñanza mostraba que un indígena nunca podía ser como un blanco.
Aunque el soldado indígena rechazaba formalmente y expresamente su cultura y, además, se proponía ser igual, la discriminación le enseñaba lo contrario. De hecho, esta inseguridad y ese sentimiento de inferioridad acompañaban al indígena hasta la muerte.
Nota
Este artículo fue extraído del libro “El Cuartel, Alma Mater de la República, de Boris Bernal Mansilla, publicado por el Círculo Achocalla.
Es filósofo del Derecho, especialista en interculturalidad jurídica.