Cuando la ignorancia se mezcla con la cultura
Persistir hasta alcanzar el éxito, éste parece ser el lema de Pablo Leytón, tipo persistente y admirable que después de cinco años de ardua labor logró algo que parecía imposible, erradicar una de las expresiones más nocivas del Gran Poder: el empleo de plumas y partes animales en la confección de los trajes. Y es que en la Fiesta Mayor de Los Andes no todo es positivo. Como en el resto de las entradas, existen fraternidades que gustan confundir cultura con barbarie, tradición con ostentación, manifestaciones colectivas con pretensiones individuales de reconocimiento. La lucha de Pablo Leytón empezó cinco años atrás. En la entrada de 2005, bailarines de la fraternidad Tobas Villarroelistas lucieron trajes asombrosos, con mucho colorido. Plumas hermosas de color rojizo sincronizadas en perfecta armonía con el lenguaje del viento adornaban elegantemente sus faldones. Por otra parte, grandes picos negros eran el principal ornamento de sus máscaras. Para crear este portento, fue necesario...