Caso Chaparina: Defensor del Pueblo no descarta acudir a instancias internacionales
(ANF).- La Defensoría del Pueblo no
descarta con acudir ante las instancias internacionales para denunciar
las acciones violentas cometidas por los efectivos policiales de la
represión violenta contra los indígenas de la VIII Marcha en defensa de
Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), el pasado
25 de septiembre, hechos que son dilatorios por parte del Ministerio
Público.
La defensoría del Pueblo asegura que no va a dejar
que este hecho quede en la impunidad, continuando apoyando a los
indígenas, denunciando y exigiendo justicia y velando para que este tipo
de hechos no ocurran nunca más.
“Y quiero anunciarles hoy que dados estos antecedentes, y de persistir las acciones dilatorias en este caso, recurriremos a las instancias internacionales para que se haga justicia y se castigue a los culpables”, señala un nota de prensa de la Defensoría.
“Y quiero anunciarles hoy que dados estos antecedentes, y de persistir las acciones dilatorias en este caso, recurriremos a las instancias internacionales para que se haga justicia y se castigue a los culpables”, señala un nota de prensa de la Defensoría.
Este entidad recuerda que el 25 de septiembre de 2011
el pueblo boliviano "vio con estupor e incredulidad" el violento
operativo desplegado por la policía contra una marcha indígena de tierra
bajas, que pretendía llegar a La Paz para exigir que sus demandas
legítimas sean escuchadas por el gobierno central. Ese día mujeres,
hombres, ancianos y niños fueron sometidos a una violenta intervención
con formas y métodos que ingenuamente creímos eran ya parte de un pasado
oprobioso, cuando el poder de la fuerza se imponía con violencia y
cuando la vida y la dignidad de los indígenas no tenía valor.
Nuestra investigación defensorial y los propios
reportes de los medios, evidenciaron que la agresión no acabó en la
represión. Durante las restantes doce horas, hasta el amanecer del 26
de septiembre, los indígenas que participaron de la VIII Marcha fueron
humillados, vejados y llevados por la fuerza hasta las inmediaciones de
Rurrenabaque, desde donde se pretendía conducirlos a sus lugares de
origen con el único objetivo de detener el movimiento y acallar su
demanda.
Ha pasado un año desde entonces y la justicia sigue
pendiente. Un año en que los culpables materiales e intelectuales de
este criminal suceso continúan en la impunidad, protegidos por un
sistema judicial que se escuda en las formas y los procedimientos e
ignora voluntariamente que estamos ante un caso evidente de vulneración
de los más elementales derechos humanos que no admite ninguna
explicación ni justificación.
Como Defensoría del Pueblo hemos elaborado un informe
y realizado un trabajo de verificación, denuncia y seguimiento,
esperando y exigiendo que sean las instituciones del Estado responsables
por mandato de la ley, las que realicen las investigaciones y las
acciones judiciales que correspondan. Sin embargo, no hemos encontrado
en el Ministerio Público la respuesta que la misma ley ordena. Incluso
pese a nuestra censura pública al Comandante de la institución policial y
la denuncia contra la Fiscal de Distrito, nos han dado señales que
pueden considerarse como encubrimiento.
