Un país sin energía
Analistas aseguran que el Gobierno privilegia la exportación
de gas hacia Brasil y Argentina en detrimento de la demanda interna,
paralizando o postergando proyectos (como la construcción de cementeras y
fábricas de cerámica), que motivó la salida de la Jindal, y advierten
que incluso podría poner en riesgo la construcción de la planta de urea
en el Chapare. ¿Y el gas para los bolivianos?
El Día (Santa Cruz) / 16 de octubre de 2012
http://www.eldia.com.bo/index.php?c=Editorial&articulo=Un-pais-sin-energ...
http://www.eldia.com.bo/index.php?c=Editorial&articulo=Un-pais-sin-energ...
(Editorial) – Sin contestarles directamente, el presidente de YPFB ya
les dio la respuesta que dos empresas cementeras le solicitaron hace
unos días, a propósito de proyectos de instalación de grandes fábricas
de cemento en la frontera con Brasil y que necesitan la provisión de 10
millones de metros cúbicos de gas diarios, cuando menos. Carlos Villegas
ha dicho que todo ese gas, además del volumen que se pueda incrementar
en el futuro, tendrá como destino la exportación hacia Argentina, país con el que se ha comprometido pasar de 13,6 a 19 millones de metros cúbicos por día.
En otras palabras, lo que Villegas le ha dicho a las fábricas de
cemento es lo mismo que le dijo a la Jindal para que de una vez tome la
decisión de abandonar Puerto Suárez: No hay gas para los bolivianos,
todo lo que produce Bolivia es para la exportación. En realidad se trata
de la misma respuesta que han venido escuchando todas las industrias
que han hecho planes para expandir sus proyectos o realizar emprendimientos nuevos en el país.
Fábricas de cerámica en El Alto, un ambicioso proyecto de GTL en
Santa Cruz, planes de expansión de gas domiciliario (hay cañerías
instaladas desde hace varios años) y numerosos emprendimientos en
Tarija, “la Meca del gas”, han tenido que postergarse o archivarse por
falta de gas. En este lapso y pese a la crisis energética originada en
la nacionalización, Bolivia no le ha fallado jamás a Brasil en los
envíos y con Argentina, aunque a los tropezones, se ha pasado de cinco a
casi catorce millones en exportaciones de gas. Todo, pese a que la
Constitución expresamente dice que la prioridad en el abastecimiento de
gas debería ser el mercado interno.
La encrucijada que se le presenta al Gobierno, de “exportar o
abastecer el mercado interno” es muy difícil desde la óptica del interés
político del oficialismo, que necesita de manera imperiosa los recursos
frescos que aporta el gas para alimentar el proyecto populista que ha
puesto como meta principal “atornillarse” en el poder para siempre. Un
plan de esa naturaleza es mucho más urgente y engulle recursos de manera
descontrolada, pues necesita desarrollar toda una red clientelar que
incluye a militares, movimientos sociales, sindicatos y todo aquel que
esté dispuesto a apoyar al régimen a cambio de algo.
La plata del gas, constante y sonante que envían Brasil y Argentina,
sirve para importar diesel, gasolina, GLP y mantener los carburantes
congelados, para importar alimentos y evitar el colapso que podría haber
ocasionado la pésima política de
aprovisionamiento y por supuesto, para costear el aparato de defensa y
seguridad, cuyos presupuestos han crecido en un más de un ciento por
ciento en los últimos años, mientras que el dinero para la educación y la salud no ha experimentado gran variación.
Es tan perversa esta política que incluso ha puesto en peligro uno de
los proyectos industriales estrella del Estado Plurinacional, la
construcción de una planta de urea en el Chapare, donde hay
comprometidos más de mil millones de dólares. Por la falta de gas, no solo se compromete el presente, sino también el futuro del país.
Sin energía no hay posibilidades de industrialización, de crecimiento, generación de empleos
y tampoco existen perspectivas de avanzar de manera sostenida en la
lucha contra la pobreza. Sin energía no hay la más mínima posibilidad de
pensar en un futuro decente para Bolivia.
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El Diario (La Paz) / 16 de octubre de 2012
http://www.eldiario.net/noticias/2012/2012_10/nt121017/opinion.php?n=17&...
http://www.eldiario.net/noticias/2012/2012_10/nt121017/opinion.php?n=17&...
Gas para los bolivianos
Humberto Vacaflor - A diez años de la conmoción social que llevaba la
bandera “gas para los bolivianos”, las cosas han vuelto a su origen,
porque sigue sin haber gas suficiente para el consumo interno y sigue la
tendencia de los gobiernos a priorizar las exportaciones.
Si el presidente Hugo Banzer proponía exportar gas natural
licuado a Estados Unidos por un volumen calculado en 50MM m3/d, ahora
el gobierno de Evo Morales decide exportar ese mismo volumen a los
vecinos, postergando el consumo interno.
En efecto, el presidente a.i. de YPFB, Carlos Villegas, acaba de
anunciar que las exportaciones hacia la Argentina subirán a 19MM m3/d a
partir del próximo año, como lo establece la adenda de 2010.
Con las exportaciones a Brasil fijadas en 31MM m3/d, resulta que los
vecinos absorberán 50MM m3/d, lo que deja para el consumo interno
alrededor de 6MM m3/d.
El consumo interno de los domicilios y los vehículos está frenado por
falta de una mayor red de distribución, pero llega a 8-10MM m3/d.
Lo que está postergado por el afán exportador del gobierno del MAS,
idéntico y hermanado en el tiempo con el de ADN, son los volúmenes
necesarios para el desarrollo interno.
Jindal se fue porque YPFB no podía garantizar
6MM m3/d para la siderurgia en el Mutún, el proyecto cementero que
requiere 10MM m3/d tiene que ser archivado, e incluso está en peligro el
proyecto de la planta de urea en el Chapare, que recibió 843 millones
de dólares del gobierno pero que quizá no pueda contar con el gas necesario.
Aparte del hecho de que Carlos Miranda, Álvaro Ríos y otros expertos dicen que instalar la planta en el Chapare es un error que podría hacer inviable el proyecto.
En los años setentas, Marcelo Quiroga Santa Cruz se oponía a las
exportaciones de gas porque, según los cálculos de entonces, las
reservas eran de 5 TCF, que debían ser usados exclusivamente para el desarrollo nacional. Ahora, las reservas, que eran de 9 TCF hace tres años, están probablemente en 7 TCF.
Los alteños tendrían que lanzarse a otra guerra: la guerra del gas
II, con los mismos propósitos de hace diez años. Ojalá que fuera con
menos bajas.
