La agricultura urbana genera nuevas alternativas para reverdecer las ciudades
Instalar una colmena en un rascacielos para obtener miel; plantar
lechugas en fachadas o balcones y transformar tejados y azoteas en
explotaciones hortícolas son algunas de las experiencias de agricultura
urbana internacionales.
Una nueva corriente verde propone nuevas alternativas de “naturación”
y “reverdecimiento”, aglutinando experiencias de la arquitectura
bioclimática, el paisajismo y la agricultura vertical.
Pero, ¿veremos en España alguna vez granjas o invernaderos en bloques
de doce plantas? Algunas iniciativas podrían ser factibles en nuestro
país, donde crece el interés por usar azoteas, balcones o solares para
plantar acelgas, rábanos, zanahorias, tomates o coles, y también ganan
peso los restauradores que implantan módulos agrícolas donde cultivan
verduras o plantas aromáticas para su “menú”.
La presidenta de la Asociación española de Cubiertas Verdes
(Asescuve), Elizabeth Contreras, explica a Efeagro que muchos
particulares cultivan ahora en sus terrazas, pero se dispara también la
demanda de información desde comunidades de propietarios que quieren
plantar tomates o lechugas en las cubiertas de los inmuebles.
Esta corriente, “que está empezando ahora” a desarrollarse en España,
se nutre de personas con mentalidad ecológica —en ocasiones un
consumidor interesado en obtener un producto fresco y sin huella de
carbono— o quieren abastecerse en un momento de crisis y paro.
Actualmente, hay bodegas en Cataluña, Asturias, Navarra o Extremadura
que integran viñas en las azoteas, destaca Contreras, mientras que el
futuro Mercado de la Cebada —en el barrio madrileño de La Latina—,
contará con un huerto de hortalizas en la azotea para disfrute de los
vecinos, según plantea su proyecto de remodelación.
Cada vez más edificios públicos sopesan, de cara a su construcción o
rehabilitación, poner en marcha plantaciones y zonas de ocio similares
—según Contreras—, mientras que un grupo de “ecodiseño” de la Autónoma
de Barcelona da un paso más y propone crear huertos en las azoteas de
algunos restaurantes costeros con hortalizas que el comensal podría
escoger a través de una webcam.
El presidente de la Sociedad Española de Promoción de la Naturación
Urbana y Rural (Pronatura), Julián Briz, resalta la viabilidad de los
modelos agrícolas en entornos urbanos.
“En Nueva York o Toronto no hay crisis, pero la gente se interesa por
la agricultura interurbana; y en la Habana, el 50% de la producción
hortícola se obtiene en la propia ciudad”, mantiene Briz, mientras que
en el techo de un bloque de catorce pisos en China se han plantado
20.000 metros cuadrados con repollos y patatas.
En México se pueden ver fachadas con lechugas, “igual que ocurre con
los patios andaluces, pero con lechugas y no geranios”, precisa.
Entre las contribuciones más extravagantes, comenta que Nueva York
aloja en un edificio en pleno centro urbano colmenas y que también se
pueden encontrar “gallinas” en la Gran Manzana.
Por su parte, hay restaurantes en París que dispensan productos
frescos de sus propios huertos, en ocasiones alojados en la terraza.
“La agricultura urbana —tanto la interurbana como la periurbana— se
ha potenciado mucho y seguirá en auge gracias “al descubrimiento” del
medio rural que hacen los urbanitas, indica el profesor, quien recuerda
que los ayuntamientos de Zaragoza o Madrid barajan incluso dedicar
espacios que no se urbanizarán para acoger huertos.
Reconoce que estas contribuciones son aún “pequeñas”, pero llegarán a
tener su impacto, una vez que el mercado “refleje el coste real del
producto” en etiqueta, incluida huella de carbono.
“Las cubiertas de los edificios se pueden convertir en proveedores
locales” de hortalizas en entornos urbanos”, remarcan desde la firma
especializada Intemper y, de hecho, la Fundación Terra ha ideado en
Barcelona los “domos geodésicos”, unas estructuras que permiten obtener
plantas comestibles en las azoteas.
Por su parte, la profesora de la ETSI Agrónomos de Madrid, Isabel de
Felipe, también subraya la oportunidad que ofrecen solares de las urbes
donde no se construirá por la crisis para que los ciudadanos cultiven
huertos que acumulen hortalizas “en vez de coches”.
De Felipe ha visto en China “huertos inmensos” en el tejado de 2.000
metros cuadrados de una fábrica y resalta la progresiva extensión de una
nueva conciencia que aboga por el “reverdecimiento” de grandes urbes
interesadas en ser más sostenibles.
