Los cuatro países de mayor consumo eléctrico del mundo privilegian energías renovables
Hidrocarburos Bolivia – El Mercurio (Chile) / Diciembre de 2012
http://cbhe.org.bo/index.php?cat=331&pla=3&id_articulo=57171
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Tras la Segunda Guerra Mundial, un pequeño y pobre país realizó una
inversión que a muchos pareció temeraria: exploró sus recursos naturales
para evaluar si podrían obtener de ellos la energía necesaria para
iluminar el territorio. Lo consiguieron en un grado tal que hoy casi el
75% de sus necesidades energéticas son provistas por esa vía. El país es
Islandia, una isla situada en el Atlántico Norte, habitada apenas por
300 mil personas y ubicada sobre un cinturón volcánico.
Esta economía lidera el grupo de los cinco países con el mayor
consumo energético del mundo, según nivel per cápita: Islandia, Noruega,
Canadá, Finlandia y Suecia. Salvo por Finlandia, todos ellos
privilegian las energías renovables.
Geotermia islandesa
Los vapores termales en Islandia son conocidos desde la antigüedad.
El nombre de su capital, Reikiavik, significa "bahía humeante" en
islandés. Salpicado por una infinidad de fisuras en la corteza
terrestre, el territorio del país permite el uso intensivo del calor de
los géiseres para la generación energética.
Hacia mediados del siglo pasado, se trataba de una economía en
desarrollo, con alta dependencia energética desde el exterior. El uso de
las energías renovables redujo los costos de producción y generó un
ahorro masivo de dinero con el abandono de la importación de petróleo y
carbón. Los islandeses elevaron su estándar de vida al punto de
convertirse en una de las economías con mayor ingreso por habitante del
mundo a fines de la década pasada. La crisis financiera de 2008 hundió
su sistema bancario y derrumbó su economía, un trauma que los habitantes
intentan olvidar tras cuatro años de glacial austeridad: llevaron el
déficit presupuestario desde 14% a 2% del PIB. Para 2012, el crecimiento
superaría el 3%, en un continente zarandeado por la recesión.
Buena parte del optimismo se explica por un megaproyecto de
exportación de energía geotérmica hacia las costas de Gran Bretaña. La
energética estatal de Islandia, Landsvirkjun, tiene avanzado el proyecto
de construcción de un cable submarino que podría abastecer de energía a
Escocia antes de 2020. Los costos para los británicos serían inferiores
a la instalación de una planta nuclear, por lo que las tarifas podrían
ser, además, competitivas.
Poder del agua
Noruega, Canadá y Finlandia producen su energía en forma mayoritaria a
partir de la hidroelectricidad. El caso más interesante lo representan
los noruegos, puesto que también cuentan con enormes reservas de
petróleo que les han permitido financiar un multimillonario fondo de
reservas estatales. Poco importa: los combustibles fósiles apenas
representan el 2,6% de su matriz energética, y las plantas
hidroeléctricas generan el 91,1%.
En Suecia, casi la mitad de la producción de energía se basa en
centrales hidroeléctricas, y un 15% en otras fuentes renovables. En
Canadá, sus torrentes de agua permiten la generación del 57% de la
energía. Los otros países que completan la lista de los 10 mayores
consumidores de energía per cápita tienen una alta dependencia del
petróleo, gas y carbón, de acuerdo con datos del gobierno
estadounidense. La mitad de la matriz energética finlandesa depende de
los combustibles fósiles, cifras que llegan al 75,5% en Estados Unidos y
al 79% en Australia. En economías altamente exportadoras de petróleo,
como Kuwait y Qatar, la dependencia energética de ese hidrocarburo es
del 100%.
En China, los combustibles fósiles tienen un peso similar que en
Estados Unidos, pero la energía hidroeléctrica tiene una importancia
relativa mayor: 22,4% en el país asiático, versus apenas 7,7% en el
norteamericano.
La dependencia chilena
A pesar de la abundancia de recursos hídricos en Chile, el 64% de la
matriz energética del país la representan los combustibles fósiles
(petróleo, gas, carbón). Las centrales hidroeléctricas aportan el 35% de
la energía anual, y otras fuentes renovables ni siquiera llegan al 1%,
dicen los datos para Chile del almanaque de la Central de Inteligencia
de Estados Unidos (CIA World Factbook).
