REPRESA DE BRASIL INUNDARÁ HECTÁREAS Y BOSQUES
AINI.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró que el gobierno brasileño ha incumplido las obligaciones relativas a los derechos humanos de los pueblos indígenas. Al no consultarle a la población afectada por la construcción de la mega represa de Belo Monte, lo que se concluye que Brasil, ha violado el Convenio 169 sobre los derechos de los pueblos indígenas y tribales, que ha ratificado.
Belo Monte será la tercera represa más
grande del mundo. El gobierno de Brasil ha autorizado su construcción a
pesar de la condena unánime por parte de los indígenas, las comunidades
ribereñas, los científicos, el ministerio público de Brasil y la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El proyecto de mega-represa fue iniciado
por el ex presidente Lula Da Silva, y fue su sucesora, Dilma Rousseff
en persona, ex ministro de Energía y actual presidente de Brasil.
Las poblaciones aisladas de los
indígenas que obtienen su sustento, alimentos y medicinas de la selva,
será destruida por la construcción de la represa, ocasionando
consecuencias más graves.
La presa supone la creación de un lago
artificial de 500 km2, que penetre en el territorio del pueblo Kayapó.
Para operar en la estación seca, será necesario un depósito para
sumergir un área adicional que cubre 6.140 km2, inundando los
territorios de la Araweté, IgarapéIpixuna, Koatinemo, Arara, Kararaô, y
las comunidades de Cachoeira.
En total, entre 20.000 a 40.000
indígenas se verán obligados a abandonar su hábitat para el año 2015,
terminando a menudo en el borde de la carretera o en reservas
superpobladas, donde la violencia, la desnutrición, la enfermedad y el
suicidio son moneda corriente. Con poca inmunidad a las enfermedades
externas, la afluencia de inmigrantes durante la construcción de la
represa pone en riesgo sus vidas.
En un mensaje de Sheyla Juruna, de Belo Monte Dam, hace conocer que es un proyecto de muerte y destrucción. “Va
a diezmar nuestras poblaciones y toda nuestra biodiversidad. El Belo
Monte Dam tendrá serias consecuencias medioambientales y territoriales
para nuestra gente. Será especialmente destructivo para nuestro rio,
cual será matado y un peligro para nuestras vidas. Ya hemos intentado
varias formas de dialogo con el gobierno, haciendo todo lo que podemos
para bloquear este proyecto, pero no hemos sido escuchados.
Esto no debe ser considerado como desarrollo. Solo traerá destrucción y muerte”, termina el comunicado.
Palabra del Ministerio Público
El Ministerio Público Brasileño y la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos ordenaron al gobierno que
suspenda la construcción, siempre y cuando los derechos indígenas no
sean respetados, pero el trabajo continúa con el consentimiento de las
más altas autoridades brasileñas.
Organizaciones defensoras de los
derechos de los pueblos indígenas denuncian el riesgo real de genocidio
al que enfrentan a las tribus indígenas de Brasil, cuyo gobierno está
intensificando las violaciones de los derechos humanos, en falencia de
sus obligaciones nacionales e internacionales.
Los amerindios de la cuenca del Xingu
son víctimas de una guerra económica desde que la tierra en la que viven
está llena de riquezas codiciadas por las multinacionales, incluyendo
el niobio, un mineral utilizado para desarrollar acero de alta
resistencia para la fabricación de tuberías.
Si bien se presenta como un proyecto
destinado a abastecer de electricidad a la población brasileña, la mega
represa (en realidad) está diseñada principalmente para proporcionar
energía para la extracción de bauxita en el Estado de Pará, y su
transformación en aluminio para la exportación.
En otras palabras, los indígenas
de Brasil están siendo sacrificados por el gobierno de Rousseff, en
favor de una economía especulativa mundial, por ganancias que no
beneficiarán a los brasileños.
Licencia Ambiental
El Instituto Brasileño de Medio Ambiente
(Ibama) concedió la licencia de instalación para la construcción de la
polémica hidroeléctrica de Belo Monte, que será la tercera más grande
del mundo e inundará 516 kilómetros cuadrados de selvas en la Amazonía.
“La concesión fue marcada por un
consistente análisis técnico e incluyó exigencias que garantizan
ganancias sociales y ambientales”, informó el Ibama en un comunicado.


La licencia de instalación permite que
el consorcio responsable de la construcción, que costará 10.600 millones
de dólares, emprenda las obras en el cauce del río Xingú en el
municipio amazónico de Altamira, perteneciente al estado de Pará.
La licencia fue concedida aunque el
proyecto, que el Gobierno considera prioritario y que se niega a
paralizar pese a numerosas protestas, ha sido cuestionado hasta por la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de
Estados Americanos (OEA), que llegó a pedir la paralización de las
obras hasta que se constate su real impacto ambiental y social.
Grupos de indígenas y campesinos que
viven en la zona han denunciado que las obras desplazarán a unas 50.000
personas que residen en áreas que serán inundadas y a las que el
Gobierno todavía no ha ofrecido alternativas.
“Daño irreparable”
Las organizaciones ecologistas, por su
parte, alegan que la represa de Belo Monte causará un daño “irreparable”
al ecosistema de la región y pondrá en riesgo la subsistencia de la
rica fauna del Xingú, uno de los afluentes del río Amazonas.


GRANDES CONSECUENCIAS
De construirse Belo Monte, se moverá el
mismo volumen de tierra que en el Canal de Panamá, en un inicio se
desforestara una área de 640km2 llegando en 20 años a unos 5000klm2,
obligará a desplazarse a 40.000 familias, recibirá (de hecho ya está
recibiendo) a unas 10.0000 personas en busca de empleos transitorios en
la ciudad más importante de la zona, Altamira, donde está reinando un
caos social por tratarse de una ciudad pequeña y sin nfraestructuras
básicas suficientes como hospitales, escuelas, etc., afectará a varias
comunidades indígenas situadas en la zona seca reduciendo sus recursos
de subsistencia y acrecentará sus problemas de invasiones de tierras por
la inmigración, así como un listado enorme de problemas de todo tipo
que una construcción de estas características va a generar un entorno
frágil y único.
Belo Monte está a punto de acabar con una de las historias más bellas de la vida humana.
Durante una reciente visita a Paris,
Francia, el jefe indígena Raoni Metuktire, de visita en París, donde fue
recibido por el presidente de Francia, François Hollande, dijo que la
construcción de Belo Monte “es una falta de respeto a nuestra tierra, a
nuestro río Xingú”.
Raoni también denunció la deforestación
que está sufriendo el territorio de su pueblo y pidió ayuda a los
Gobiernos europeos para delimitar las tierras donde nació y donde están
enterrados sus padres.
Greenpeace y Los Amigos de la Tierra
advierten que “las represas hidráulicas no son una energía verde, ya que
producen al menos el 4 % de las emisiones mundiales de gas”.
