La conferencia sobre cambio climático en Doha y el futuro de nuestro planeta
Amy Goodman: “Si se tienen en cuenta las conferencias anteriores, los intereses particulares de los países que son los principales contaminadores del planeta, donde Estados Unidos ocupa el primer lugar, impedirá el consenso mundial.”
Democracy Now! (EEUU) / 30 de noviembre de 2012
http://www.democracynow.org/es/blog/2012/11/30/la_conferencia_sobre_camb...
http://www.democracynow.org/es/blog/2012/11/30/la_conferencia_sobre_camb...
Amy Goodman - Este año, la conferencia anual de las Naciones Unidas
sobre cambio climático se realiza en Doha, la capital de Qatar, emirato
rico en petróleo ubicado en la Península Arábiga. En la conferencia, que
comenzó esta semana y es conocida popularmente como “COP 18”, un
ejército de burócratas, empresarios y ambientalistas se reúnen con el
supuesto propósito de acordar medidas para reducir las emisiones
mundiales de gases de efecto invernadero. El objetivo es llegar al nivel
que, según los científicos, es necesario para limitar el aumento de la
temperatura del planeta a un máximo de dos grados Celsius y evitar así
una catástrofe climática a nivel mundial. Si se tienen en cuenta las
conferencias anteriores, los intereses particulares de los países que
son los principales contaminadores del planeta, donde Estados Unidos
ocupa el primer lugar, impedirá el consenso mundial.
“Queremos que nuestros hijos vivan en un país que no esté...
amenazado por el poder destructivo del calentamiento global”, proclamó
el Presidente Barack Obama en su discurso de victoria el 6 de noviembre
de este año, apenas una semana después de que la tormenta Sandy
devastara la Ciudad de Nueva York y gran parte de Nueva Jersey, dejando
un saldo de 100 muertos. Se trata de una aspiración noble. El problema
es que es preciso tomar medidas de inmediato para prevenir la catástrofe
que el Presidente Obama quiere evitar. Estados Unidos, que continúa
siendo el principal contaminador de la historia mundial, constituye uno
de los mayores obstáculos al logro de un programa mundial racional para
detener el calentamiento global.
Los últimos datos científicos sugieren que la meta de limitar el
aumento de la temperatura mundial a 2 grados Celsius podría estar fuera
de nuestro alcance, y es posible que ahora estemos estancados en un
aumento de temperatura de 4 a 6 grados. “La única forma de evitar las
peores predicciones será efectuar transformaciones radicales en el modo
en que funciona actualmente la economía mundial, es decir, mediante la
rápida adopción de fuentes de energía renovables, la disminución
drástica en el uso de combustibles fósiles o la aplicación a gran escala
de la captura y almacenamiento de carbono, la eliminación de las
emisiones provenientes de la industria y detener la deforestación”.
Estas no son las palabras de un ambientalista loco, sino de asesores
empresariales de la consultora PricewaterhouseCoopers, más conocida como
PwC, en su informe “Índice de economías de bajo carbono” publicado en
noviembre de 2012.
Los asesores de PwC concuerdan en muchos aspectos con un grupo de
ambientalistas que envió una carta abierta a la COP 18. Bill McKibben,
fundador de 350.org, el activista nigeriano Nnimmo Bassey y Pablo Solón,
quien antiguamente representaba a Bolivia en las negociaciones sobre
cambio climático, afirman en la carta enviada a los negociadores de la
COP 18: “Si queremos tener un 50% de probabilidades de mantener la
temperatura del planeta por debajo de los dos grados, es preciso que las
dos terceras partes de las reservas de carbón y petróleo permanezcan en
el suelo. …No se trata de ‘matemática ambientalista’ ni de una
interpretación radical, declararon, sino de datos tomados del informe
publicado el mes pasado por la Agencia Internacional de la Energía.
Significa que a menos que se tomen medidas drásticas a nivel mundial
para cambiar nuestro curso actual, el final de la historia sobre el
clima ya está escrito. No queda lugar a dudas. A menos que se tomen
medidas considerables, estos combustibles fósiles se quemarán, la
temperatura de la tierra aumentará y se generará una reacción en cadena
de desastres naturales vinculados con el cambio climático”.
La Organización Meteorológica Mundial (organismo de Naciones Unidas) publicó sus conclusiones preliminares para 2012, entre las que se destacan la ocurrencia de eventos climáticos extremos como sequías, inundaciones y nieve o frío extremos, además de actividades de huracanes por encima del promedio en la costa del Océano Atlántico por tercer año consecutivo. En la apertura de la COP 18 habló el Dr. R.K. Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, integrado por más de 1.800 científicos de todo el mundo, que compartió el Premio Nobel de la Paz en 2007 con Al Gore. En términos puramente científicos, el Dr. Pachauri mencionó las catástrofes que podrían ocurrir a menos que se tomen medidas al respecto. Entre otras cosas, mencionó: “Se prevé que para 2020, entre 75 y 250 millones de personas [en África] estarán expuestas a mayor escasez de agua debido al cambio climático. …Si la temperatura promedio del planeta excede los 3,5 grados Celsius, las proyecciones sugieren que de un 40 a un 70% de especies podrían extinguirse en todo el mundo”.
El Presidente Obama defiende a viva voz la eliminación de subsidios a las empresas de gas y petróleo: “Un siglo de subsidios a las empresas petroleras es suficiente. Es hora de que los contribuyentes dejen de mantener a una industria que nunca ha sido tan lucrativa como ahora. Tenemos que duplicar las industrias de energía renovable que nunca han sido tan prometedoras como ahora. Eso es lo que debemos hacer”. Sin embargo, como señalan Oil Change International, Greenpeace y otros grupos, está “apoyando subsidios astronómicos a las exportaciones de combustibles fósiles mediante el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos”. En lo que va de 2012 se destinaron al menos 10.200 millones de dólares en concepto de financiamiento público para el desarrollo de proyectos de combustibles fósiles, lo que hacer parecer muy pequeña a la cifra de 2.300 millones de financiamiento que el Departamento de Estado afirma que entregó a los países en desarrollo para que tomen medidas para combatir el cambio climático.
Fuera de las salas y pasillos climatizados de la conferencia de la ONU sobre cambio climático en Doha, en el emirato de Qatar, que paradójicamente es el país con más emisiones de dióxido de carbono per cápita en el mundo, habrá manifestaciones. El recientemente creado Movimiento de Jóvenes Árabes por el Clima, que reúne a cientos de activistas de base de toda la región, entre ellos muchos que participaron en la Primavera árabe, están marchando para exigirle a sus países que lideren la reducción de emisiones.
Los jóvenes que hicieron posible la Primavera árabe derrocaron dictadores, pero ¿podrán derribar a las empresas petroleras? En vista de la creciente expansión de un movimiento mundial decidido a lograrlo, prepárense para un verano caliente, en más de un sentido.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
La Organización Meteorológica Mundial (organismo de Naciones Unidas) publicó sus conclusiones preliminares para 2012, entre las que se destacan la ocurrencia de eventos climáticos extremos como sequías, inundaciones y nieve o frío extremos, además de actividades de huracanes por encima del promedio en la costa del Océano Atlántico por tercer año consecutivo. En la apertura de la COP 18 habló el Dr. R.K. Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, integrado por más de 1.800 científicos de todo el mundo, que compartió el Premio Nobel de la Paz en 2007 con Al Gore. En términos puramente científicos, el Dr. Pachauri mencionó las catástrofes que podrían ocurrir a menos que se tomen medidas al respecto. Entre otras cosas, mencionó: “Se prevé que para 2020, entre 75 y 250 millones de personas [en África] estarán expuestas a mayor escasez de agua debido al cambio climático. …Si la temperatura promedio del planeta excede los 3,5 grados Celsius, las proyecciones sugieren que de un 40 a un 70% de especies podrían extinguirse en todo el mundo”.
El Presidente Obama defiende a viva voz la eliminación de subsidios a las empresas de gas y petróleo: “Un siglo de subsidios a las empresas petroleras es suficiente. Es hora de que los contribuyentes dejen de mantener a una industria que nunca ha sido tan lucrativa como ahora. Tenemos que duplicar las industrias de energía renovable que nunca han sido tan prometedoras como ahora. Eso es lo que debemos hacer”. Sin embargo, como señalan Oil Change International, Greenpeace y otros grupos, está “apoyando subsidios astronómicos a las exportaciones de combustibles fósiles mediante el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos”. En lo que va de 2012 se destinaron al menos 10.200 millones de dólares en concepto de financiamiento público para el desarrollo de proyectos de combustibles fósiles, lo que hacer parecer muy pequeña a la cifra de 2.300 millones de financiamiento que el Departamento de Estado afirma que entregó a los países en desarrollo para que tomen medidas para combatir el cambio climático.
Fuera de las salas y pasillos climatizados de la conferencia de la ONU sobre cambio climático en Doha, en el emirato de Qatar, que paradójicamente es el país con más emisiones de dióxido de carbono per cápita en el mundo, habrá manifestaciones. El recientemente creado Movimiento de Jóvenes Árabes por el Clima, que reúne a cientos de activistas de base de toda la región, entre ellos muchos que participaron en la Primavera árabe, están marchando para exigirle a sus países que lideren la reducción de emisiones.
Los jóvenes que hicieron posible la Primavera árabe derrocaron dictadores, pero ¿podrán derribar a las empresas petroleras? En vista de la creciente expansión de un movimiento mundial decidido a lograrlo, prepárense para un verano caliente, en más de un sentido.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
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