El futuro del Dinero: de la competencia a la cooperación, según Bernard Lietaer
En una impactante e
inspiradora jornada, realizada el pasado miércoles 26 de marzo, el
economista belga Bernard Lietaer compartió con un grupo de coaches,
empresarios y consultores, su visión sobre el futuro del dinero y la
inminencia de una crisis de proporciones, la cual nos obligará a
re-pensar completamente el actual sistema financiero. Más allá de
ajustes de gran escala al modelo mismo, Lietaer nos desafía a explorar y
crear monedas complementarias dentro de las comunidades y
organizaciones en las cuales nos movemos. Y no es una propuesta utópica:
existen a lo menos 3.000 programas de este tipo funcionando actualmente
en diversas partes del mundo. “La primera democratización del dinero en
la historia es una posibilidad hoy”, señaló durante el seminario.
La crisis que hoy sacude a los mercados comenzó a fraguarse hace
treinta años, cuando se desarticularon los controles financieros y
cambiarios creados tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.
Desde entonces el dinero de cada país, incluyendo el dólar
estadounidense, es creado casi exclusivamente por los bancos privados,
quienes realizan préstamos a partir de los depósitos que captan.
El Estado sólo opera como director de orquesta, regulando el ritmo de
creación de esta espiral monetaria mediante la tasa de interés que fija
el Banco Central. El resultado es un sistema mundial anclado al dólar y
marcado por burbujas inmobiliarias y espejismos bursátiles que crecen y
explotan. Desde 1975 se han producido 169 crisis monetarias y 93 crisis
bancarias en 130 países miembros del FMI. “Los únicos que han
permanecido inmunes son los países petroleros… o los que no tienen
bancos”, afirma Lietaer.
Junto a la inestabilidad monetaria, otras tres megatendencias se combinarán para tornar inviable el statu quo:
- La ola de envejecimiento: La creciente longevidad de la población plantea un enorme desafío: a este ritmo pronto será imposible pagar las pensiones.
- Revolución Informática. La economía crece sin crear nuevos puestos de trabajo. ¿Cómo darle una vida digna a millones de personas sin empleo?
- El Cambio Climático: La biosfera está seriamente afectada y la alteración de sus equilibrios se traduce en serios desastres naturales
Con semejante nivel de fragilidad, el sistema pende de un hilo y
cualquier evento lo puede empujar por la pendiente: un rumor, una
corrida contra las cuentas corrientes, o el reemplazo del dólar en las
transacciones internacionales, como propugnan actualmente países
petroleros como Venezuela e Irán.
Una visión holística
Combinando su experiencia como economista con elementos extraídos de
la mitología, la filología y la antropología, Lietaer adjunta a su duro
diagnóstico una esperanzadora y estimulante propuesta para superar esta
crisis estructural: las monedas complementarias. Sus primeros ejemplos
datan de la época de la Gran Depresión. La más antigua es el WIR suizo, y
su número se ha visto estimulado en gran medida por el incremento del
desempleo estructural en numerosas regiones de Europa, Norteamericana,
Australia y Nueva Zelanda.
En esencia, una moneda complementaria es un acuerdo comunitario para
adoptar un medio distinto de la moneda oficial, generalmente escasa, de
modo de aprovechar la mano de obra y la capacidad ociosa. Algunos
descansan sobre un sistema de crédito mutuo (servicios debitados o
acreditados en un sistema de registro) o bien horas de servicios
personales prestados o demandados dentro de una comunidad. Notable es el
caso japonés, donde un joven que se ofrece a cuidar un anciano puede
computar dicho tiempo de manera flexible: canjeándolas por bienes y
servicios en ciertas cooperativas, usándolas como cotización de salud en
el sistema público, o transfiriéndolas como un derecho de atención a un
pariente también anciano que reside en otra parte del país. Otro
esquema interesantísimo es el Saber, que tiene el atractivo adicional
para nosotros de ser un programa latinoamericano. Es una moneda creada
en Brasil y cuyo objetivo permitir que alumnos de escasos recursos
puedan pagarse una educación universitaria. Los imprime en el Estado en
relación a la capacidad ociosa existente en el sistema universitario
estatal. Su valor nominal está a la par con el Real y se distribuye en
escuelas de sectores pobres del país. El alumno que egresa y cumple con
los requisitos de selección, puede cancelar su matrícula y su
mensualidad, mientras que el plantel los canjea nuevamente por reales en
el Fondo Nacional de Educación a un 50% de su valor nominal. Su éxito
ha sido tal que prácticamente ha sustituido los tradicionales esquemas
de becas.
Los esquemas anteriores son lo que Lietaer llama “monedas Yin”, en
alusión al concepto de dualidad chino. Las monedas complementarias son
suficientes y propician el surgimiento de una economía cooperativa. Por
el contrario, la moneda nacional es escasa y propicia la competencia y
la acumulación individual: son “moneda Yang”.
Lietaer trabaja a dos bandas. Por una parte estudia y participa en
programas de monedas comunitarias, y por otra trabaja en uno de los
proyectos más ambiciosos para el futuro del sistema monetario mundial:
el “Terra”. Se trata de una moneda supranacional que podría
eventualmente articular los intercambios comerciales internacionales, en
caso de que el dólar deje de cumplir esa función.
El concepto clave, tanto para las monedas complementarias regionales
como para el Terra es sustituir la tasa de interés positiva, que
estimula la competencia y la acumulación, por un gravamen que estimule,
por el contrario, la circulación y el intercambio. Nuestro futuro, qué
duda cabe, está en sumarnos a esta causa.
